Género

Denunciar el acoso laboral puede ser el fin de tu carrera

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Este artículo es por mucho, uno de los más difíciles que he escrito. Puede que muchas personas piensen que al hablar de acoso laboral estamos cayendo en el discurso de odio al que probablemente nos tienen acostumbrados muchos medios, pero cada vez estoy más segura que visibilizar las realidades ayuda a que muchas personas se sumen a la posibilidad de que algo cambie. Y digo posibilidad porque hay muchos factores que entran en juego, quizá uno de los más importantes, es el hecho de tener un gobierno capaz de sacar a la luz un problema que no es solo de uno, sino de todos, y ponerlo en la agenda pública. 

A efectos de este artículo, voy centrarme en el acoso laboral que viven las mujeres alrededor del mundo, aunque sé que los hombres también pueden ser víctimas de hostigamiento en sus lugares de trabajo (pero esto lo dejaremos para otro post).

¿Por qué hablar de acoso laboral?

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Mientras más pasan los años, más me importan las causas sociales, más me importa hacer algo por los derechos de las personas y contribuir desde mi trinchera, sea grande o pequeña, a dar voz y hablar de lo que como sociedad deberíamos estar hablando. No creo que puedan existir sociedades prósperas si no tocamos estos temas y si no sentimos que las acciones diarias de cada uno de nosotros contribuyen a ello. 

Empezaré por el principio. No mentiré, he tenido privilegios a lo largo de mi vida, he tenido experiencias que quizá muchas personas no tienen la posibilidad de tener, pero en lo que sí podemos coincidir, es que no ha sido precisamente por mi condición de mujer

Ser mujer puede ser increíblemente maravilloso, amo ser mujer… hasta que me topo con el absurdo y gran inconveniente de tener jefes hombres o buscar un trabajo en el que me hacen mil preguntas y muy detalladas, que no le harían a un hombre. 

Ok, los pongo en contexto: desde que tengo conciencia, me han preguntado ¿Tienes novio? ¿Tienes hijos? ¿Estás casada? o lo más raro de todo (como si las anteriores no lo fueran), es que cuando se trata de un trabajo a distancia, existe una traba: ¿Vives en la ciudad? necesitamos que estés en la oficina. Puede que piensen que estoy exagerando pero, ¿Por qué a los hombres que conozco no los condiciona no vivir en el mismo país? hombres: ¿alguna vez les han preguntado si están casados o tienen hijos? porque no conozco a nadie que le hayan hecho esta pregunta. 

Otra de las razones que me llevó a escribir este artículo, fue la serie The bold type (si no la han visto, háganlo, pero siempre con la mente abierta). En ella hablan muchos temas relacionados con las mujeres y uno de ellos es el acoso laboral y fue una inspiración, porque además de que ha sido una de mis series favoritas este año, pone en escena muchos de los problemas cotidianos que vivimos las mujeres. 

Los números no mienten 

No podemos hablar de acoso laboral sin revisar las estadísticas. El Workplace Bullying Institute, realizó un estudio en el que vale la pena resumir algunos datos importantes sobre el acoso laboral. Veamos:

  • 61% de los acosadores son jefes, 33% son compañeros con el mismo rango que sus víctimas y un 6% son subordinados que intimidan a personas con un rango más alto. 
  • En el 63% de las ocasiones, el acosador opera solo. 
  • El 65% de los perpetradores masculinos prefieren atacar a mujeres, un 35% prefiere atacar a otros hombres y un 33% de las mujeres acosadoras, se dirigen a otras mujeres. 
  • En el 7% de los casos, la intimidación se genera a través de una combinación de bullies que operan en distintos niveles de la organización (jefes, compañeros y subordinados). 
  • El 49% de las víctimas de acoso laboral han sido diagnosticadas con depresión clínica. Entre el 50 y 77%, han experimentado pérdida de concentración, cambios de humor, tristeza e insomnio. 
  • 80% de las víctimas ha experimentado ansiedad, siendo el síntoma psicológico más común del acoso laboral. Los ataques de pánico afectan a un 52% de las personas. 
  • 65% de las víctimas que denuncian el acoso laboral, terminan perdiendo su trabajo. 
  • En el 26% de los casos de acoso laboral, las empresas deciden no tomar medidas contra el agresor. 

Si estos números no encienden las alarmas, hablemos del informe del Banco Mundial de 2018 titulado Mujer, empresa y la ley, que expresaba que en más de la mitad de los países del mundo a las mujeres se les impide trabajar en ciertos empleos por razón de género. 

Asimismo, afirma que:

  • En 123 países no hay leyes sobre el acoso sexual en el sector de la educación. 
  • En 59 países  no existen leyes sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo. 
  • En 18 países los maridos pueden impedir legalmente el trabajo a sus esposas.

No todo es malo, han habido avances en materia de legalidad. 

  • Actualmente, seis economías —Bélgica, Dinamarca, Francia, Letonia, Luxemburgo y Suecia— han obtenido la puntuación perfecta de 100 puntos en el informe del Banco Mundial, lo que significa que reconocen a mujeres y hombres los mismos derechos legales en las áreas examinadas. 
  • En 131 economías se introdujeron 274 reformas a las leyes y reglamentaciones para favorecer la inclusión económica de la mujer.
  • 22 economías eliminaron las restricciones al empleo de las mujeres, aumentando sus posibilidades de acceder a determinados sectores de la economía que antes les eran prohibidos. 
  • En 13 economías fueron adoptadas leyes que exigen igual remuneración por trabajo de igual valor.

Experiencias

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Hace unas semanas, les pedí a los seguidores de Miss Política en Instagram que me ayudaran con este artículo contándome sus experiencias de acoso laboral, y aunque pensé que nadie escribiría, me sorprendió que muchas seguidoras lo hicieran. Leí una experiencia más terrible que la otra y aunque para efectos de este artículo mantendré la confidencialidad de las mujeres que me enviaron sus experiencias, tengo que decir que la gran mayoría de ellas viven en México y afirmaron ser eventos recurrentes en la vida de las mujeres mexicanas. 

Si hay algo que compartimos las mujeres latinoamericanas, es que tenemos los mismos problemas por razones de género. No solo estamos acostumbradas a la cosificación de la mujer, sino que tenemos que lidiar con  tener que demostrar constantemente nuestras aptitudes laborales como si se tratara de un concurso que al fin y al cabo no vamos a ganar si quienes lo fomentan son hombres que creen que las mujeres no tienen las mismas capacidades que ellos.

Otra de las cosas que me llamó la atención, es que en muchas de las anécdotas que recibí, había un denominador común: fueron juzgadas por otras mujeres. 

Una de ellas, fue acosada por su jefe y aunque enfrentó la situación hablando con él, la esposa de este hombre hizo que la bajaran de puesto. Además de recibir comentarios de la coordinadora de campaña sobre su vestimenta. ¿Realmente es necesario que sean otras mujeres quienes te pongan en el paredón como si fueran moralmente superiores? 

La violencia política de género es demasiado recurrente y está en todos los niveles. En mi etapa universitaria, hice política activamente y por supuesto, como en política todo es imagen, debería haberme vestido acorde a mi electorado. Empecé la universidad siendo bastante fresa, iba en tacones o con mis Adidas que tanto me gustaban, pero a medida que iba escalando en política, tenía que vestirme más acorde a como iban vestidos en mi escuela, sociología. Me recomendaron usar converse (más populares, obviamente), menos elegante y más “normal, relajada”. Shorts, Converse y faldas fueron mis prendas insignias, pero lamentablemente, hacían que los más “experimentados” en política universitaria me vieran por debajo o no me tomaran en serio. ¿Qué política viste con shorts? 

Por un tiempo pensé que tenía sentido, pero si me preguntan hoy, la verdad es que no lo tiene. En términos de marketing lucía como las personas que quería que votaran por mi y en términos académicos, soy bastante inteligente, así que no creo que nadie debió limitarme solo por ser una mujer vistiendo shorts. 

Las mujeres contribuimos al machismo

Las mujeres no mostramos la solidaridad que deberíamos cuando de acoso se trata. No solo tenemos que ser sometidas a un juicio eterno por los hombres, sino que tenemos que lidiar con la percepción de otras mujeres. ¿Acaso tiene que pasarte para que entiendas que este problema también es tuyo?

Las mujeres contribuimos al machismo. A veces somos nosotras las que ponemos en una situación incómoda a otras mujeres y tenemos que parar de hacerlo. 

Sé que hay un pequeño porcentaje de mujeres que usan el #MeToo como falsa bandera feminista. ¿Recuerdan a Amber Heard y su testimonio de violencia en contra de Johnny Depp que terminó siendo falso? La corte falló en favor de Amber y podría haber sido un logro para todas las mujeres, pero luego se confirmó que más bien era ella quien agredía al actor, desvirtuando así al movimiento. 

En la cotidianidad las mujeres vivimos preguntándonos más, qué pensarán otras mujeres de nosotras que los mismos hombres, actuando siempre bajo un manto de limitaciones y creencias absurdas que no nos dejan ser realmente libres. 

El acoso laboral es una cuestión de educación 

acoso laboral

La legalidad le brinda igualdad a las mujeres, pero no soluciona el problema de fondo. Mientras sigan existiendo personas que crean que pueden acosar, vulnerar o intimidar a otras personas, la rueda seguirá. 

¿Por qué los gobiernos no mencionan la importancia de resolver este asunto cambiando el discurso? ¿Por qué no se habla de esto en las escuelas? ¿o en las empresas? las organizaciones deberían ser parte de la conversación, las mujeres y hombres también y los gobiernos proponer el debate y legislar para lograr acabar con el círculo vicioso del acoso laboral. 

¿Dónde puedo denunciar el acoso laboral?

No podía terminar este artículo sin antes brindarles algunos canales de información según el país en el que se encuentren. Les dejo información sobre dónde puedes acudir a denunciar el acoso laboral:

  • España: Inspección de trabajo y seguridad social
  • México: Comisión para Prevenir la Discriminación: COPRED en CDMX y CONAPRED a nivel federal. 
  • Venezuela: Ministerio de Trabajo.
  • Ecuador: Unidad de Administración del Talento Humano
  • Perú: línea gratuita 1819
  • Argentina: Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral al (011) 4310-5525 o gratis al 0800-666-4100 (opción 1, luego opción 5),
  • Colombia: Ministerio de Trabajo.
  • Chile: Inspección del Trabajo.
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Maira Pereira

Este artículo fue escrito por Maira Pereira, sociólogo, estratega política y corporativa y editora política. Escribe para medios digitales con enfoque millennial como Cultura Colectiva y Revista Young. Puedes seguirla en redes sociales como @mairapereiram o contactarla por e-mail a: maira.pereiram@gmail.com

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