El fracaso de los gobiernos de derecha en América Latina en 2019

gobiernos de derecha

Tras años de mandatos de izquierda en la región, tres países de América Latina decidieron dar un giro hacia la derecha eligiendo a candidatos empresarios, sin embargo, los resultados no han sido favorables, por no decir desastrosos.

El 2019 comenzaba con lanzamientos dignos de un Óscar, como fue el caso de la galardonada película mexicana, Roma. Quienes la vieron, la cinta muestra la desigualdad en México y por ende, una pequeña muestra de como es América Latina. Y aunque el año se pronosticaba glorioso, terminó en una ola de protestas en Santiago de Chile, la capital del que se tiene la percepción, es el país más próspero de la región y que suele causar la envidia de muchas naciones.

Sin embargo, este país demostró que su población solo había estado dormida, permitiendo que sus gobernantes hicieran y deshicieran, porque de hecho, una de las frases que más se recalcó durante las protestas, es que la gente está cansada de quedarse callada durante al menos 30 años. 

Pero Chile no fue el único país que protestaba. Antes Ecuador, Colombia, Perú y otros más habían hecho lo mismo. En Perú, la situación es tan compleja como Chile, siendo uno de los países más afectados por el caso de corrupción Odebrecht, en que al menos tres presidentes han debido responder ante la justicia y uno de ellos, Alan García, se suicidó. 

Lo que resulta realmente cuestionable,y es motivo de este post, es cómo es que los gobiernos de derecha, liderado por grandes empresarios y hombres de negocios, hayan fracasado en su intento de generar prosperidad en sus respectivos países. Incluso, como ocurre en Argentina, la situación es peor que antes que comenzara la gestión de Mauricio Macri. 

Las elecciones de Mauricio Macri en 2015, Pedro Pablo Kuczynski (PPK) en 2016 y Sebastián Piñera en 2017, parecían dar un halo de esperanza para los habitantes de estos países e incluso para los ciudadanos venezolanos que veían con optimismo la llegada de un contrapeso al gobierno de Nicolás Maduro.El resultado: desastre total. Salvo Piñera, PPK tuvo que abandonar el cargo en su primer año y Macri perdió la reelección. 

No es un secreto: fue el dinero más que los votos de los ciudadanos quienes los pusieron en el poder. Sin embargo, los tres mandatarios optaron por tratar la presidencia como si se tratara de su empresa. Así, constituyeron gabinetes  de una élite económica (obviamente privilegiada) y ciertamente alejadas de la realidad social. Se confiaron en su rol como gerentes de empresas y se les olvidó la lectura política de sus acciones, ignorando también los problemas que obtuvieron de legado y las consecuencias de sus actos. 

gobiernos de derecha

Por supuesto, al que peor le fue es al ex presidente peruano, PPK. Algunos analistas y miembros de su gabinete se llamaban a sí mismos un gobierno de lujo. Aparentemente, uno de los requisitos para pertenecer al gobierno de PPK era ser blanco y millonario y es que en los primeros meses se dedicaron a eliminar trámites, que si bien eran burocráticos, solo beneficiaban a inversionistas y empresarios. 

Algunas de los resultados del gobierno de PPK: aumento de la pobreza, desaceleración de la economía, aumento de la desigualdad y por supuesto, el rechazo de los ciudadanos. No podemos olvidarnos de lo cuidadosamente populista que fue. Habrá quienes recuerden el famoso rally Dakar en Perú, cuando el presidente ofreciendo un mensaje de reconciliación afirmó “soy un car guy”. Esto luego de dividir al país en un debate polémico tras haber indultado al ex presidente Alberto Fujimori. 

gobiernos de derecha

Veamos el caso de Piñera: en su campaña presidencial prometió “tiempos mejores”. Y aunque el presidente chileno trajo un plan de inversiones y empleo, nadie olvidará que durante el inicio de las protestas, se encontraba cenando en un lujoso restaurante de la ciudad. Dos días después anunciaba que Chile estaba en guerra mientras su esposa afirmaba que el país se enfrentaba a una suerte de invasión alienígena. La represión por parte de los cuerpos de seguridad han sido denunciados por ONGs como Human Right Watch por graves violaciones a los derechos humanos.  Como consecuencia, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, a la sazón, primo hermano de Piñera, renunció al cargo y ha sido acusado constitucionalmente por el Senado.

Según una reciente encuesta, solo el 10% de los chilenos apoya realmente al presidente y las amenazas de una destitución no han desaparecido del todo. Ahora bien, Piñera fue menos el creador de su desgracia que el representante de una clase dirigente chilena donde la promiscuidad entre intereses políticos y económicos había cocinado a fuego lento el hartazgo popular. 

Es necesario preguntarse: ¿Por qué es tan difícil para la élite chilena entender a su sociedad? la respuesta más simple es: son seres alejados de la realidad social del país. 

gobiernos de derecha

Nuestro siguiente caso: Mauricio Macri. No es un secreto ni miento cuando digo que recibió una economía en caída libre. Sin embargo, debió haber sido menos arrogante y no mostrarse como el salvador capaz de curarla con sus dotes de empresario. De hecho, cuando era candidato afirmó en una ocasión que :“La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar”, acto seguido afirmó que domarla era tarea sencilla. Claro que sí. 

Y si no se mostraba un tanto egocéntrico, prosiguió  y es que cómo no, si había armado “el mejor equipo en los últimos cincuenta años”. Pequeño gran error.  

Macri y su gabinete no sólo fracasaron en el objetivo  titánico e improbable de reemplazar una tradición de política estatal y nacional con otra liberal y globalizada, sino que la inflación acumulada durante su mandato alcanzó casi 300 por ciento y el país quedó con una pobreza casi 10 puntos más alta que la recibida.

Ahora bien, los tres presidentes gerentes no encarnan un fracaso de proporciones semejantes. De hecho, la gestión económica de Macri ha sido desastrosa, pero políticamente lo es bastante menos. Es el primer presidente no peronista en terminar su mandato. Y ha perdido la reelección con el 40 por ciento de los votos.

Tal vez a causa de la propia sociedad argentina más igualitaria que la peruana y chilena, Macri es percibido como un millonario, pero no como un aristócrata íntimo del privilegio. Presidente de Boca Juniors: el fútbol como lazo social. Y Cambiemos, un partido que ha echado raíces en Buenos Aires y otras regiones prósperas del país.

O sea, a quien mejor le fue de los gerentes presidentes es a quien tenía vínculos afectivos e institucionales con la sociedad.Una lección que debemos aprender. 

Entonces, en esta diferencia también se esconden algunas lecciones para el campo no izquierdista latinoamericano. Más que el mensaje liberal, han fallado los mensajeros respingados de un liberalismo economicista. Y desconectado. Una consecuencia nociva de la desigualdad es que, desde sus burbujas, las élites latinoamericanas pueden convencerse de que el primer mundo está a la vuelta de la esquina. Aunque el PBI per cápita de sus países sea el de un país de ingresos medios, ellos viven en burbujas con una riqueza propia de los ricos del primer mundo.

Desde esa nube, el tránsito al desarrollo parece probable. Y lo peor es que irresponsablemente le venden esa ilusión al país real. No es casualidad que sea en Perú y Chile donde las élites le cantaron con más ardor a sus respectivos “milagros”. El problema es que, como enseñó Albert Hirschman, las promesas incumplidas pesan sobre las espaldas de la sociedad.

Ya veremos si las burbujas sociales e ideológicas ceden. Por el momento constatemos que el sueño del gobierno de los gerentes era una mito, y el cuento del país como empresa, una bobada. En el indignado y desigual siglo XXI, es mala idea blandir el viejo programa de don Porfirio Díaz prometiendo “mucha administración y poca política”. Y más extraviado aún encargárselo a los happy few.

Gracias por leernos. También puedes compartir este artículo con tus
amigos, familiares, seres queridos y no tan queridos.
Miss Política
0 votes