España: La mejor sanidad del mundo era un mito

Si hay algo que hace sentirse orgullosos a los españoles, es de su sistema de salud. Hace unos meses. el Foro Económico Mundial le daba a España el título de “La mejor sanidad del mundo”. Además, es el tercer país con la mayor esperanza de vida, por detrás de Singapur y Japón. En el índice de competitividad se sitúa en el puesto 23 superando a países como Irlanda, Emiratos Árabes Unidos, China, Italia, Portugal y Brasil. ¿Cómo no sentir orgullo por el sistema español y hasta confianza en los líderes políticos?

Pero son pocas las veces en que un sueño tan bonito y esperanzador termina en una obra digna del teatro del absurdo y un despertar muy doloroso. 

Siendo España el país con la mejor sanidad del mundo, la realidad de los trabajadores de la salud se describe así: se cubren con bolsas de basura, se ven forzados a elegir qué pacientes conectan a los respiradores, denuncian constantemente las carencias es los hospitales y claro, desmienten el mito sanitario español. Muchos de ellos, llevan meses desmontando este título, sin embargo no fueron escuchados y cabe preguntarse: ¿cuántas vidas se hubiesen podido salvar si se hubiesen atendido sus advertencias?

Para la fecha, España es el tercer país con la mayor tasa de mortalidad del mundo, con más de 17,000 fallecidos. La pandemia ha golpeado fuertemente a los médicos y enfermeras que hace justamente un año se manifestaron en las calles para denunciar la falta de personal, la precariedad de contratos o las consultas en las que un médico debe atender a 60 pacientes al día. 

Para los sanitarios españoles, el sistema de salud ya estaba colapsado y al límite de su capacidad antes que se manifestara el primer paciente con coronavirus. 

El hecho que el gobierno se retrasó en tomar medidas para frenar la propagación del brote, una población envejecida y la cercanía social mediterránea tradicional fueron factores determinantes que contribuyeron a la situación actual de España, convertirse en uno de los epicentros del brote. Tampoco se puede olvidar que muchas de las decisiones que mermaron la respuesta sanitaria fueron tomadas mucho antes, como políticas de austeridad impuestas tras la crisis financiera de 2008

El país ha estado sometido durante cerca de una década a restricciones presupuestarias fijadas por la Comisión Europea que llevaron a recortar el gasto en educación, asistencia social y sanidad. La desigualdad y la pobreza aumentaron. El número de médicos y camas hospitalarias se redujo, en una decisión que ha resultado letal.

La verdad es que el sistema de salud espaol lleva al menos 10 años sostenido por el sacrificio de sus profesionales mal pagados (la mayoría con contratos temporales) y una precariedad inversamente proporcional con la responsabilidad que se exige. Los hospitales sufren debido a la carencia de enfermeras (según un artículo de un diario español, más de 800 de ellas han emigrado a Reino Unido, Francia o Alemania en busca de empleo). En el mejor de los casos, una enfermera puede obtener un sueldo que ronda los 1,000 euros y para los turnos nocturnos, el bono es de máximo 3,8 euros la hora.

La mejor sanidad del mundo en caída libre

Espana la mejor sanidad del mundo
Pedro Sánchez, Presidente de España

Una de las causas del gran colapso del sistema sanitario de los hospitales, es la falta de personal. Aproximadamente, 700,000 pacientes estaban a la espera de ser operados antes de la crisis generada por la pandemia, según el Sistema Nacional de Salud (SNS). 

El gobierno se ha visto forzado a llamar a estudiantes de medicina y jubilados para cubrir la escasez de personal en plena emergencia. Para los sanitarios la situación ha sido caótica: enfrentarse al trauma de desahuciar a enfermos por falta de medios, darles un último adiós y confortarlos al estar lejos de sus familiares.

El drama de la pandemia para el sistema sanitario mundial 

La pandemia ha puesto a prueba al sistema sanitaria de todos los países alrededor del mundo. Son pocos los casos que se salvan, como es Alemania. De hecho, aún se desconoce por qué la mortalidad en este país es mucho menor que el resto de Europa, aunque algunos factores parecen obvios:

  • El sistema de salud alemán tiene el triple de unidades de cuidados intensivos que el de España. 
  • Contaba con suficientes respiradores para atender la demanda imprevista.
  • Sus laboratorios cuentan con capacidad para realizar tests masivos entre la población.
  • Sus dirigentes políticos se han empeñado en mejorar la atención en el área de la salud. 

El error de España de cara al COVID-19

España no fue capaz de coordinar esfuerzos en las semanas cruciales entre las diferentes regiones. El país tiene diecisiete modelos sanitarios, uno por cada comunidad autónoma, puestos bajo un mando único tras la declaración de emergencia por la pandemia. Pero hasta ese momento, fueron los políticos de diferentes partidos  quienes tomaron las decisiones, quienes además de competir entre ellos, enviaron mensajes confusos y contradictorios a la población. A Pedro Sánchez le llevó demasiado tiempo poner orden y dar una respuesta coherente, que para muchos ha mejorado en los últimos días. E exceso de confianza en el sistem de salud por parte de la gente, hizo el resto. 

Otro de los errores fue equiparar la calidad del sistema sanitario con la esperanza de vida, un indicador que España lidera desde hace años, pero que dependen de factores como la nutrición o el estilo de vida. 

El reto es grande: construir un nuevo modelo que sea capaz de afrontar las necesidades de una población cada vez más envejecida y vulnerable. 

Después que la crisis por la pandemia pase, muchos sanitarios deberán recibir atención psicológica, y deben proporcionársela. Se debe poner fin a la precariedad laboral y al abuso. Las carencias de personal deberán ser cubiertas y el sistema de salud hoy fragmentado en diecisiete modelos regionales deberá pasar a revisión y reformas, pertinentemente debe crearse una comisión que investigue los fallos cometidos. 

Si la actual emergencia nos enseña una lección, es que los más débiles terminan pagando los recortes de servicios esenciales. Las políticas de austeridad nunca deben imponerse a la vida de las personas. Mientras España se enfrenta de nuevo a graves dificultades, al igual que el resto del mundo, no podemos olvidar que las decisiones que tomemos para superarlas definirán el destino de las próximas generaciones.

Maira Pereira

Este artículo fue escrito por Maira Pereira, sociólogo, estratega política y corporativa y editora política. Escribe para medios digitales con enfoque millennial como Cultura Colectiva y Revista Young. Puedes seguirla en redes sociales como @mairapereiram o contactarla por e-mail a: maira.pereiram@gmail.com

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Maira Pereira

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