Gobiernos paralelos. ¿Qué países han pasado por lo mismo que Venezuela?

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Como ya se sabe, actualmente en Venezuela se disputan el poder dos personajes: Nicolás Maduro, quien se encuentra en Miraflores (casa de Gobierno) y Juan Guaidó (Presidente de la Asamblea Nacional y juramentado como Presidente Encargado de Venezuela). Por ello existe la concepción de gobiernos paralelos.

Sin embargo, y aunque las circunstancias no necesariamente han sido las mismas, expondremos ejemplos de países que han atravesado por esta misma situación (gobiernos paralelos) y cómo han salido de ella (si es que han salido de ella).

LEER: Venezuela. Cronología de una crisis.

Honduras.

Manuel Zelaya

En 2009, el país centroamericano atravesó una crisis institucional, como consecuencia de la destitución de Manuel Zelaya a través del Parlamento. Los argumentos fueron las reiteradas violaciones a la constitución por parte del mandatario.

Por supuesto, nada viene porque sí. La decisión del parlamento de destituir a Manuel Zelaya, vino acto seguido de que este convocara a un referéndum que, entre otras cosas, le permitiría la reelección presidencia indefinida. 

Asumió la presidencia, el presidente del Congreso, Roberto Micheletti. Sin embargo, Zelaya nunca renunció a la presidencia ni dejó de considerarse como el presidente de la república. Recibió asilo en San José Costa Rica y al querer regresar a Tegucigalpa, capital de Honduras, recibió un bloqueo por parte del ejército que le impidió aterrizar.

Con el tiempo se convocaron a elecciones y se restituyó el hilo constitucional.

Paraguay.

Fernando Lugo

En 2012, Fernando Lugo, entonces presidente de Paraguay fue destituido por el Senado de la república a través de un juicio político en el que se alegaba el mal desempeño de sus funciones.

Sin embargo, esto no le impidió a Fernando Lugo formar un gobierno paralelo, que, entre otras cosas, fiscalizaría al nuevo Gobierno. Gobierno que presidiría Federico Franco, ex Vicepresidente de la República y quien completó el periodo de Gobierno.

En 2013 se convocaron a elecciones en las que resultó vencedor Horacio Cartes, poniendo fin a la crisis institucional.

Kenia.

Uhuru Kenyatta

Este es el caso más reciente. En junio del año pasado, el Presidente en funciones, era Uhuru Kenyatta, quien asumió la presidencia en 2017. Sin embargo, su rival y Primer Ministro, Raila Odinga, se autoproclamó como presidente en junio de 2018.

Libia.

Gadafi

En 2011, tras la muerte del conocido dictador Muamar Khadafy, el país entró en crisis y las instituciones se vinieron abajo creando un rompimiento del status quo.

Tres grupos querían hacerse con la presidencia. El primer grupo, partidos políticos en su mayoría islamistas radicales. Una de sus principales leyes fue una que aprobaba propinar 80 latigazos a las personas que consumían alcohol.

El segundo grupo se encontraba en el exilio en una ciudad al interior del país. Este bloque gozaba del reconocimiento internacional. Pero no de apoyo popular y su poder dentro del territorio nacional era bastante limitado.

El tercer grupo, fue impulsado por la ONU. Sin embargo, no fue aprobado por Trípoli, la capital libia.

A la fecha, Libia posee una crisis política con tres fuerzas de poder que no consiguen total legitimidad y eso es impide gobernar.

El conflicto armado que se suscitó en 2011, ha cobrado la vida de más de 5 mil personas, más de 1 millón de personas han huido de sus hogares y sus exportaciones (de crudo) han caído casi al 100%.

En el país africano existen al menos 2 mil grupos armados, queriendo obtener el control de tierras alrededor del territorio nacional. Estos grupos pueden estar conformados desde criminales hasta yihadistas.

¿Cuál es la diferencia de estos países con respecto a Venezuela?

Juan Guaidó

En el caso de Venezuela, Nicolás Maduro convocó a unas elecciones en Mayo del año pasado. y, ¿qué más democrático que unas elecciones? Maduro no sería el primer gobernante que hace uso de mecanismos legales para perpetuarse en el poder, pero esto no lo hace un presidente democrático.

Recordemos en caso de Pinochet en Chile (1980), o del de Franco en España (1966). Pues bien, de eso se trata, se dieron elecciones, pero las mismas no fueron precisamente transparentes. Y no solo no fueron reconocidos por la oposición venezolana, sino que tampoco fueron reconocidas por un amplio sector de la Comunidad Internacional.

El CNE estaba parcializado, el TSJ también lo estaba. Así ¿cómo podemos hablar de una democracia?

El 10 de enero, en Venezuela se da lo que se conoce como un vacío constitucional. Esto como consecuencia del vencimiento del periodo presidencial de Maduro, quién, aunque se proclamó nuevamente como presidente, no siendo reconocido por los actores políticos, parte de la población civil y CI, hace uso indirecto de la fuerza (dígase que tiene a gran parte del ejército “apoyándolo”) y se queda en el poder. 

La constitución venezolana ordena que al existir un vacío de poder (en este caso, usurpación), el presidente de la Asamblea Nacional (Juan Guaidó), debe asumir el cargo de Presidente Encargado.

Es importante aclarar que en la constitución no se establece términos como juramentación ni proclamación y mucho menos autoproclamación. Pero sí se establece que el Presidente de la Asamblea es quien ejercerá como Presidente de la república.

La oposición venezolana, con Juan Guaidó como líder, exige: cese de la usurpación, elecciones libres y Gobierno de transición.

Todo parece un plan perfecto, pero, a propósito de lo que exigían países como Alemania (que Maduro convoque elecciones) o el Vaticano (diálogo), ¿Cómo puede ser maduro quien convoque a elecciones si el Consejo nacional Electoral ha estado claramente parcializado a su favor? ó, ¿Cómo iniciar un diálogo si el Gobierno no contempla una salida del poder?

Volvemos al plan (casi) perfecto: 1. Cese de la usurpación. 2. Elecciones libres. 3. Gobierno de transición.

Si Nicolás Maduro contemplara si quiera un posible diálogo, permitiría el ingreso de la ayuda humanitaria que lleva días en la frontera entre Venezuela y Colombia (Cúcuta). Sin embargo, solo habla de inversiones en el sector militar, de crear milicias para la defensa de la patria o del uso de las fuerzas armadas.

En este caso, lo que ocurre en Venezuela es inédito. Si bien existen antecedentes de Gobiernos paralelos, las fuerzas armadas terminan poniéndose del lado del pueblo. El pueblo implosiona y pasa lo que le pasó a Khadafy en Libia u ocurre una intervención militar (que es el escenario más debatido en el caso venezolano).

Lo que sí no está en consideración, es que Nicolás Maduro siga en el poder. El dìa de ayer, 12 de Febrero, Juan Guaidó puso como fecha límite el 23 de Febrero, fecha en la que ingresará la ayuda humanitaria en Venezuela «sí o sí».

Mientras tanto, Maduro desde hace mucho tiempo no permitía entrevistas a grandes de medio de comunicación como la BBC, en la que ayer se transmitió una entrevista, en la que por cierto, alega que en Venezuela nunca ha habido represión, ha lanzado también una nueva estrategia (y digo nueva, porque ya lo han hecho en reiteradas ocasiones sin éxito alguno), de Marca País (sabemos que es una estrategia que se realiza para potenciar el atractivo de un país atrayendo no solo a turistas sino la inversión extranjera). 

 

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