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Libros escritos por mujeres que debemos leer una vez en la vida

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A propósito del Día Internacional de la Mujer 2020, queremos destacar historias que han sido escritas por mujeres. Después de todo, en distintos lugares alrededor del mundo y a lo largo de la historia, las mujeres han sido creadoras de grandes obras de la literatura. Aún cuando el público o la crítica literaria no estuvieran mirando. Hoy en día, muchos de los títulos que mencionaremos en este artículo, siguen sin recibir los honores que merecen. 

En Miss Política, hemos recopilado 40 libros escritos por mujeres que consideramos que deben ser leídos al menos una vez en la vida. Se trata de una serie de obras que van desde los clásicos, novelas, poesías y ensayos sobre los que podemos aprender y disfrutar mucho.

Tabla de contenidos

Libros escritos por mujeres que debemos leer una vez en la vida

‘Cuando la revolución termine’, Leila Nachawati Rego (autoeditado).

¿Por qué hay que leerlo? La académica y columnista ofrece un visor caleidoscópico a través del que mirar la realidad cotidiana de Siria. Pequeños relatos sobre las vidas que se suceden en la tensión y una extraña normalidad de un escenario en guerra.

‘Noches azules’, Joan Didion (Literatura Random House).

¿Por qué hay que leerlo? Porque Joan Didion es historia viva de la literatura, el periodismo y de los años en los que la revolución y la cultura de masas se aliaron para generar infinito material literario. Aunque no es de eso de lo que trata este libro, uno de los más íntimos y dolorosos, escrito a raíz de la muerte de su hija Quintana tras una tortuosa enfermedad.

‘El verdadero final de la bella durmiente’, Ana María Matute (Destino).

¿Por qué hay que leerlo? Porque narra el despertar de la Bella Durmiente. No el que se produce tras el primer y verdadero beso de amor, sino el de después, el de cuando la princesa se va a vivir con el príncipe y se rompe el segundo y más complejo encantamiento.

‘Una sola muerte numerosa’, Nora Strejilevich (Sitara).

¿Por qué hay que leerlo? Porque es el esfuerzo de la autora en recrear el relato a la vez personal y polifónico del sufrimiento de una Argentina durante la dictadura de Videla. De la experiencia y color propios al relato coral, a la voluntad de enunciar y narrar aquello para lo que no se tuvieron las herramientas antes.

‘Inferior’, Angela Saini (Círculo de Tiza).

¿Por qué hay que leerlo? La galardonada periodista científica desmonta el sesgo de género detrás de los artefactos discursivos que intentan demostrar empíricamente la inferioridad de aquellas que se identifican con el género femenino. Una falacia que lleva repitiéndose siglos y que todavía impacta hasta sus bases la realidad en la que vivimos.

‘Conversaciones entre amigos’, Sally Rooney (Literatura Random House).

¿Por qué hay que leerlo? El debut de la autora que ha sacudido el mundo literario, provocando un cisma entre quienes caen rendidos a sus pies y otros que rescatan el debate entre la alta y la baja cultura. Una cosa está clara: la adicción a Rooney es más que palpable, y algo la provoca.

‘Primavera sombría’, Unica Zürn (Siruela).

¿Por qué hay que leerlo? El breve relato de carácter autobiográfico que se asoma a los abismos de la esquizofrenia, y a los retos, internos y externos, que obliga a enfrentar a su narradora.

‘La amiga estupenda’, Elena Ferrante (Lumen).

¿Por qué hay que leerlo? Porque las experiencias de estas amigas han conseguido cautivar a miles de lectores en todo el mundo. Y cuando esto ocurre suele ser porque algo cuenta de nosotros. La historia de Lila y Lenù arranca en el Nápoles de mediados de siglo pasado en un barrio humilde, y ha construido todo un mito alrededor de su autora.

‘Diarios Amorosos’, Anaïs Nin (Siruela).

¿Por qué hay que leerlo? La escritora recoge en este polémico volumen su propia experiencia sexual y su voluntad de aspirar a la máxima libertad en este sentido. Entre sus parejas sexuales aparecen nombres tan conocidos como Henry Miller, Otto Rank, Rafael Alberti o Alejo Carpentier.

‘Lila’, Marilynne Robinson (Galaxia Gutenberg).

¿Por qué hay que leerlo? Porque con esta historia la autora cierra su trilogía en el escenario de Gilead (Iowa) para consagrarse en el marco de la literatura contemporánea. La historia de Lila es la de una superviviente, en los márgenes de la sociedad rural norteamericana de los años 20 del siglo pasado.

‘Secretos a voces’, Alice Munro (Debolsillo).

¿Por qué hay que leerlo? Porque es una de las más célebres escritoras de cuentos, una de las principales responsables del modelo norteamericano de este género, y porque en este volumen se recogen ocho relatos que mezclan, a la manera que caracteriza a la escritora canadiense, el drama con lo cotidiano.

‘La casa de los Espíritus’, Isabel Allende (Plaza & Janés).

¿Por qué hay que leerlo? Porque es uno de los pocos títulos firmados por mujeres que entran en los listados más difundidos de novelas de realismo mágico (en los que, claro está, son muchas las voces femeninas que se quedan fuera). La autora chilena encadena las historias de varias generaciones de mujeres de una misma familia hasta los tiempos de la dictadura de Pinochet.

‘Todo lo que tengo lo llevo conmigo’, Herta Müller (Debolsillo).

¿Por qué hay que leerlo? Basada en las notas y diarios de aquellos que vivieron la realidad de los campos de concentración, arroja luz sobre la persecución que sufrieron los alemanes rumanos durante la II Guerra Mundial. 

Lo que no es tuyo no es tuyo, Helen Oyeyemi (Acantilado).

¿Por qué hay que leerlo? Hablamos de una colección de relatos de la que es ya una de las voces jóvenes más reconocidas de la literatura británica actual. Oyeyemi nos traslada a un territorio híbrido entre la realidad, lo onírico y los cuentos, con una aguda e insólita perspectiva.

‘Usos amorosos de la posguerra española’, Carmen Martín Gaite (Anagrama).

¿Por qué hay que leerlo? Porque hablamos probablemente de una de las obras de ensayo más importantes de nuestra historia reciente como país. Al igual que Nada, de Laforet, contribuye a pintar un retrato de la sociedad española durante los años de dictadura mediante pinceladas de mirada femenina. ¿Cómo? Esta vez desde el estigmatizado y valioso material que ofrecen las revistas femeninas y consultorios sentimentales de la época, analizando la manera en la que convergen con el discurso político.

‘El cuaderno dorado’, Doris Lessing (Debolsillo).

¿Por qué hay que leerlo? Porque está considerada la obra cumbre de una de las más sobresalientes ganadoras del Nobel de Literatura. La sensibilidad de la escritura de Lessing traspasa la barrera de las palabras en cada obra, y en esta novela consigue poner de acuerdo a la crítica en una ambiciosa exploración de la condición social, material y emocional femenina.

‘Los recuerdos del porvenir’, Elena Garro (Alfaguara).

¿Por qué hay que leerlo? Garro cuenta la historia de del pueblo imaginario de Ixtepec, en el corazón de México, para abordar temas tan reales como la ocupación de las tierras, la violencia contra las mujeres o el racismo. Otro motivo para leerlo es el de volver a colocar bajo la luz de la conversación a una de las grandes autoras en lengua hispana ensombrecida por la figura del marido, tal y como reivindica la escritora española Luna Miguel.

‘El mejor de los mundos posibles’, Karen Lord (RBA).

¿Por qué hay que leerlo? Un título de ciencia-ficción que no ha tardado en desmarcarse como de culto, aunque su versión en castellano es ya difícil de conseguir. Mediante la historia de una civilización alienígena, Lord nos cuenta una historia de colonización y tensión cultural de la que se puede extraer una lección para nuestro mundo terrenal.

‘Persépolis’, Marjane Satrapi (Reservoir Books).

¿Por qué hay que leerlo? Esta obra de Satrapi se ha convertido en un clásico moderno de la novela gráfica, así como en una pieza fundamental para conocer la historia reciente de Irán. A través de las memorias de la autora vivimos la experiencia de la dictadura occidentalizada, la guerra, la democracia islamista y la experiencia de la migración.

‘El jilguero’, Donna Tartt (Lumen).

¿Por qué hay que leerlo? Porque la crítica está decidida a darle el título de ser una de las grandes novelas, de tintes dickensianos, del siglo XXI, y eso que todavía no hemos llegado ni a la mitad del mismo. A quien no le baste esto diremos que su editora define su trama como “trepidante”, a la manera de la serie Breaking Bad.

‘Dientes blancos’, Zadie Smith (Salamandra).

¿Por qué hay que leerlo? Porque es fundamental conocer el fenómeno literario que conmocionó el mundo editorial, y a la mujer que lo consiguió con su primera novela a los 22 años. Dientes blancos habla del racismo en Inglaterra, del peso generacional y las conversaciones que no tenemos.

‘La guerra no tiene rostro de mujer’, Svetlana Alexiévich (Debate).

¿Por qué hay que leerlo? Porque en esta obra la Nobel de Literatura sirve de altavoz para aquellas que no la han tenido nunca, y que han sido sistemáticamente ignoradas: las mujeres que combatieron durante la II Guerra Mundial. Casi un millón en el Ejército Rojo. Alexiévich recoge los testimonios de unas mujeres que formaron parte de la Historia, y a las que el mundo no puede seguir ignorando.

‘Qué fue de los Mulvaney’, Joyce Carol Oates (Lumen).

¿Por qué hay que leerlo? Una de las novelas más aclamadas de Joyce Carol Oates, una de las grandes escritoras de cuentos y artífice del realismo estadounidense. Con este título la autora se pasa al formato novelado para echar un vistazo a la realidad interior de una familia americana normal. Sea lo que sea que significa eso.

‘Amnesia Colectiva’, Koleka Putuma (Flores Raras).

¿Por qué hay que leerlo? Porque la poesía de Putuma es rebelde, visual y elocuente que abraza y explora en cada verso su propia identidad como joven artista negra y lesbiana. Es así como este poemario de la autora gen Z se ha convertido en best seller global, y estrena orgulloso su traducción a otras lenguas. Con la misma calma y claridad, Putuma cuestiona brillantemente el relato de una Sudáfrica post-apartheid, en la que la injusticia racial está muy lejos de haber quedado atrás.

‘El mar, el mar’, Iris Murdoch (Lumen).

¿Por qué hay que leerlo? Una novela ágil, inteligente y plagada de personajes tan pedantes como adictivos. Murdoch gestiona el misterio y el suspense que provoca lo inquietante y lo desconocido con la misma destreza que da forma a los egos de las personalidades del teatro que habitan el libro, y moldea una extravagante y creíble jet set.

‘Ariel’, Sylvia Plath (Hiperión).

¿Por qué hay que leerlo? La poesía de Sylvia Plath ha conseguido trastocar algo sensible en el interior de muchas mujeres. Este poemario, el segundo de la autora, publicado en 1965, dos años después de su muerte, todavía lo consigue.

‘Cometierra’, Dolores Reyes (Sigilo).

¿Por qué hay que leerlo? Porque nunca se ha escrito un libro igual (de mágico, de imposible) sobre la lacra de los feminicidios. Dolores Reyes se atreve a llevar, en un libro poético y valiente, la lacra de los asesinatos de mujeres en Argentina a un escenario impregnado de la tradición del realismo mágico. El resultado es a partes iguales dulce y oscuro.

Orlando’, Virginia Woolf (Lumen).

¿Por qué hay que leerlo? Esta vez la respuesta nos la dio la escritora y columnista Alana Portero, en el artículo Los libros que nos hicieron feministas:  “Orlando despertó mi conciencia feminista muy claramente porque, como sabéis, es la historia de un caballero del siglo XVIII que de buenas a primeras entra en un sopor muy largo y despierta convertido en una mujer. Quizás fue por cómo este caballero se sumerge en el mundo femenino con toda la naturalidad, toda la curiosidad y normalidad, y porque quizás es el primer libro que yo leí en el que introducirse en el mundo femenino no era algo ridículo ni estaba contado de manera que se hiciera de menos el mundo de las mujeres con respecto al de los hombres. Y eso lo noté desde el principio.”

‘Olive Kitteridge’, Elizabeth Strout (Duomo).

¿Por qué hay que leerlo? Porque Elizabeth Strout se ha convertido en una de las escritoras más respetadas de nuestro tiempo y, esta, su obra más celebrada, que se adentra en los pensamientos de una maestra retirada de una pequeña localidad del estado de Maine, mientras evalúa los cambios que se producen a su alrededor.

‘Nada se opone a la noche’, Delphine de Vigan (Anagrama).

¿Por qué hay que leerlo? Porque de Vigan es una de las escritoras que con mayor maestría está llevando a la luz el conflicto entre escritura y verdad. En sus novelas, marcadas por un pulso de thriller bien gestado, el lector se descubre preguntándose por los límites entre la ficción y la realidad constantemente.

‘Sobre los huesos de los muertos’, Olga Tokarczuk (Siruela).

¿Por qué hay que leerlo? Su autora ha sido la última mujer en alzarse con el Nobel de Literatura. La escritora polaca da forma a una de las novelas policíacas más originales de la literatura moderna, envuelta además en un poderoso mensaje ecologista.

Mujer en punto cero, Nawal El Saadawi (Capitán Swing).

¿Por qué hay que leerlo? La historia protagonizada por Firdaus se erige como una de las novelas más importantes del feminismo moderno, sobre todo desde el punto de vista de la interseccionalidad. Clase social, prostitución y cárcel confluyen en el camino de un personaje valiente que emociona al lector hasta el final. Una respuesta a la violencia que cae sobre las mujeres en los rincones del mundo sobre los que nadie mira.

‘Buenos días, tristeza’, Françoise Sagan (Tusquets).

¿Por qué hay que leerlo? Responde Mayte Salido, editora de moda de Vogue.es: “se trata de un magnífico reflejo de la alta sociedad de entonces. La protagonista, Cécile, pasa el verano con su padre en una villa a orillas del Mediterráneo y –entre el olor salado del mar, los pinos y el sol– se enfrenta a la experimentación y al descubrimiento de nuevos sentimientos como el remordimiento o el placer, a la constante melancolía por el pasado y al miedo por el futuro que representa hacerse adulto. Lo más maravilloso es que es de esos libros que, dependiendo de en qué momento de tu vida lo leas, parece una historia completamente diferente”.

‘Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado’, Maya Angelou (Libros del Asteroide).

¿Por qué hay que leerlo? La más conocida de las novelas autobiográficas de Angelou, que arranca al igual que ella, en un pequeño pueblo de Arkansas al cuidado de su abuela. Una experiencia vital que recorremos con la autora y que nos sitúa en el ojo del huracán de la violencia racial de Estados Unidos a mediados del siglo pasado. 

‘El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes’, Tatiana Țîbuleac (Impedimenta).

¿Por qué hay que leerlo? La autora escribió estas páginas avivada por los miedos que la consumieron durante su primer embarazo, y el resultado es una historia elocuente, sensible y difícil sobre una relación madre-hijo. Nada asusta más que el rechazo social, no el nuestro propio, sino el de quien queremos que sufra menos en el mundo

‘Nada’, Carmen Laforet (Austral).

¿Por qué hay que leerlo? Leer la historia de Andrea es adentrarse en un capítulo largo y silencioso de la historia de España, de la España de posguerra. Como al país en el que habita, el progreso parece evitar a Andrea, pasarle por encima, mientras que todo lo que ocurre tiene conexión con su extravagante familia o con Ena, su amiga de la universidad. Una bella metáfora delicadamente hilvanada.

‘El corazón es un cazador solitario’, Carson McCullers (Seix Barral).

¿Por qué hay que leerlo? Hablamos de la obra debut de una de las grandes voces de la novela estadounidense, que se gestó a mediados del siglo pasado. Escrita a sus 23 años, en esta novela protagonizada por personajes marginales del sur del país ya se atisba la sensibilidad de McCullers, preocupada por aquellas personas en las que conviven distintas opresiones sociales como la raza, la clase social, la diversidad funcional manifiesta o las identidades de género no normativas.

‘Orgullo y Prejuicio’, Jane Austen (Penguin Clásicos).

¿Por qué hay que leerlo? Tal y como confesó la editora de estilo de vida de Vogue España, Eva Blanco, en los Libros que hay que leer una vez en la vida: “Además de ser cautivador, divertido y hacer gala de un perfecto manejo del ritmo y el lenguaje, mucho antes de que se hablase feminismo Austen se las apaña para dibujar a una heroína moderna, salvaje y lista como ella sola que antepone su moral e independencia a la asfixiante necesidad de casarse tan patente en los albores de la Inglaterra Victoriana”. 

‘Enero’, de Sara Gallardo (Malas Tierras).

¿Por qué hay que leerlo? Los caminos del realismo mágico son inescrutables, y a veces suceden en historias sencillas, cotidianas, que ofrecen una ventana de conexión con la realidad de las mujeres del mundo. El relato de Nefer es una de estas ventanas por las que deslizarse, sin grandilocuencias, en la que es todavía la situación de salud reproductiva de muchas mujeres en el mundo.

‘La mano izquierda de la oscuridad’, Ursula K Le Guin (Minotauro).

¿Por qué hay que leerlo? Probablemente la novela más celebrada de Ursula K. Le Guin, una de las voces más influyentes de los géneros de la ciencia ficción y la fantasía. Una historia que ya en 1969, cuando fue publicada, y desde un universo de ciencia ficción, desafiaba los preceptos tradicionales de género.

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