10 países están en guerra o conflicto interno en 2020

Desde el inicio del siglo XXI las guerras se han multiplicado por África y Oriente Medio, aunque también encontramos países en guerra actualmente en Europa y Asia Central. Repasamos 10 de los conflictos que provocaron un mayor número de desplazamientos forzados y víctimas en pleno 2019.

Son muchas las causas que hay detrás de las guerras en el mundo en la actualidad. El control de los recursos naturales, la desigualdad, los conflictos por motivos étnicos, comerciales y tecnológicos, el auge de los extremismos y nacionalismos, o los efectos adversos del cambio climático. No hay una única razón, pero las consecuencias en todos los casos sí son comunes: violaciones de derechos humanos, aumento de las desigualdades -sobre todo entre las poblaciones más vulnerables- y la necesidad de ayuda humanitaria para paliar el sufrimiento de las personas más débiles.

10 países que están en guerra o conflicto interno en 2020

países que están en guerra o conflicto interno en 2020

Yemen

Tras casi cinco años de guerra en Yemen, el país se ha convertido en el escenario de una de las peores crisis humanitarias del planeta. La extensión del conflicto por toda la región, el colapso de la economía, la inseguridad alimentaria y el derrumbamiento de los servicios públicos básicos han generado que el 80% de la población necesite ayuda humanitaria para sobrevivir.

La ONU alerta de que la de Yemen podría ser la peor hambruna de los últimos 100 años en el mundo. El 53% de la población no tiene nada que comer y más de un millón y medio de niños sufren desnutrición aguda. ACNUR calcula que en 2018 hubo 264.300 nuevos desplazados internos.

Irak

El conflicto en Irak entre grupos armados y las fuerzas gubernamentales en los últimos años generaron que en 2018 hubiera 1,8 millones de desplazados internos en el país. El 53% de los desplazados en Irak son niños.

A finales de 2017, la ofensiva gubernamental para recuperar el control sobre la ciudad de Mosul llevó al conflicto a su punto álgido. Aunque el país no se encuentra totalmente pacificado y muchos desplazados siguen sin poder regresar a sus casas, Irak fue el país con mayor número de retornados en 2018, con 945.000.

Siria

La guerra en Siria es la más larga y cruenta de la región. Por el tamaño y la población del país, ha generado una de las crisis de refugiados más graves desde la II Guerra Mundial.

En 2020, nueve años después del inicio de los combates, 6,1 millones de personas están desplazadas de sus hogares en otros puntos del país y 5,6 millones son refugiados en otros países de la región. El estado que acoge un mayor número de refugiados sirios es Turquía, donde se encuentran más de 3,6 millones de personas que tuvieron que huir a causa de la guerra en el país vecino.

Sudán del Sur

Desde su independencia en 2011, Sudán del Sur ha vivido más años en guerra que en paz. Al conflicto armado que comenzó en 2013 hay que sumarle un subdesarrollo económico crónico que ha llevado a millones de personas a la miseria.

El 65% de las personas forzadas a abandonar sus hogares son menores de 18 años. Actualmente hay 4,2 millones de desplazados forzosos de Sudán del Sur que son desplazados internos, refugiados y solicitantes de asilo. Los países de acogida tienen graves problemas económicos y no cuentan con la infraestructura necesaria para dar una adecuada acogida a tantas personas refugiadas.

Somalia

Somalia, considerado en muchas ocasiones como ejemplo paradigmático de estado fallido, lleva en guerra interna desde los años 90 del siglo pasado. La mayor parte del país está fuera de control del Gobierno central, que en los últimos años ha logrado recuperar su influencia en el sur del país tras una ofensiva apoyada por la Unión Africana.

A la violencia armada hay que sumar los estragos del cambio climático. Más de 2 millones de personas se han convertido en desplazados a causa de la sequía en Somalia, las inundaciones y el propio conflicto. Esto ha provocado que la población desplazada internamente se duplique, alcanzando los 2,6 millones.

Afganistán

Azotado por la guerra y la violencia política desde los años 70 del siglo XX, Afganistán ha sido uno de los grandes focos de inestabilidad y desplazamientos forzados en Asia Central. Tras la salida de las tropas soviéticas en 1989 el país comenzó una nueva etapa de violencia interna que culminó en la intervención de la OTAN en 2001.

El país vive azotado por las luchas insurgentes desde entonces. Hay más de 5,1 millones de desplazados forzosos de Afganistán entre refugiados, desplazados internos y solicitantes de asilo.

Burkina Faso 

Burkina Faso es el último país que se ha convertido en víctima de la inestabilidad causada por el yihadismo en la región del Sahel, en el Oeste de África. El gobierno nacional combate desde 2016 una rebelión de baja intensidad dirigida por el predicador islámico Ibrahim Malam Dicko, con vínculos en países vecinos igualmente consumidos por la amenaza islamista, como Níger o Mali. Sin embargo, el gobierno parece más preocupado por las luchas de poder en la capital que por poner fin a la rebelión. Si el conflicto sigue su curso actual, la violencia podría extenderse del norte al sur del país, y afectar a otros países de la región hasta ahora pacíficos, como Costa de Marfil o Ghana.

Libia 

En este país de la ribera sur del Mediterráneo, el general Khalifa Haft se enfrenta al gobierno de Trípoli reconocido internacionalmente. El país se encuentra así dividido en dos bloques desde unas elecciones contestadas en 2014 que siguieron a la caída del dictador Gadafi. A mediados de 2019, Haft dirigió un ataque fallido contra Trípoli para reunificar el país. Mientras este militar cuenta con el apoyo de Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Rusia, el gobierno de Trípoli recibe la ayuda de Turquía y Qatar. 

Ahora, el presidente turco Erdogan ha amenazado con enviar tropas a Libia. El país podría convertirse en 2020 en un nuevo teatro de operaciones bélicas entre potencias enemigas, como ya lo es el Yemen.

Cachemira

En 2019, una nueva escalada de las tensiones entre India y Pakistán por esta región fronteriza condujo a la revocación de la autonomía local. Cachemira, el único estado de la India de mayoría musulmana, aceptó formar parte de este país hace 72 años precisamente si se le garantizaba un estatus semi autónomo. La decisión de Nueva Delhi incrementó el sentimiento anti indios de la población local, que parece plausible que cristalice en una rebelión de larga duración.

Ucrania 

El nuevo presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, un antiguo actor de comedia, parece haber hecho de la resolución del conflicto en el este del país su prioridad política. Si bien las bases del pacto ya fueron puestas en 2015 en los acuerdos de Minsk (la reintegración a Ucrania del Donbass a cambio del respeto de su autonomía), Moscú y Kiev siguen en desacuerdo sobre los términos concretos de la reunificación. 

A pesar de la buena intención de Zelensky, la principal dificultad en 2020 para hacer realidad los acuerdos será navegar entre la oposición ultranacionalista en Kiev por un lado y los líderes separatistas por el otro. El camino hacia la paz es largo pero, después de los avances hechos en diciembre entre todas las partes, hay previstas nuevas rondas de negociaciones en París a comienzos del 2020.

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