¿Y por qué alguien me representa?

por qué alguien me representa
La crisis política en Perú ha generado un debate digno de reflexionar, ¿Por qué alguien me representa? la pregunta que se hacen hoy.

El pasado 9 de noviembre el Congreso de la República aprobó, por 105 votos de 130 posibles, el pedido de vacancia presidencial contra Martin Vizcarra por “permanente incapacidad moral”. Acto seguido, ante la falta de vicepresidentes en el ejecutivo, asumió funciones quien el por entonces presidente del Poder Legislativo, Manuel Merino

Esos dos eventos, aunque sujetos procedimentalmente a lo que indica la Constitución de 1993, generaron rápidamente un ambiente de tensión y conflicto. El primero debido a la abierta discrepancia en la interpretación de “incapacidad moral permanente” usada por parte de Congreso y el segundo por el descontento popular con la asunción de mando de Merino

Inmediatamente después de juramentarse a Merino como nuevo presidente, muchas personas salieron a las calles para hacer sentir su voz de protesta con frases como “Merino no me representas”. Habiéndose nombrado un “gabinete de transición”, el descontento seguía aumentando. Para entonces aparecieron nuevas frases, como “Ni Vizcarra Ni Merino”. Cuando casi una semana después la situación se tornó violenta, se pasó al slogan “Ninguno me representa”. Para aquel momento ya era claro el sentir de la población.  

En ese sentido, parece claro que lo que se necesita es una nueva representación. Un nuevo grupo de personas que surjan de la elección popular y sean capaces de llevar las riendas del país. No obstante ello, vale la pena cuestionar si es que estamos en el supuesto correcto de cambio. Por ejemplo, sabemos que la población ha venido constantemente indicando que “X” o “Y” no los representa, asumiendo que sí debe haber alguien que lo haga solo que hasta la fecha no se ha dado con el adecuado. Sin embargo, estamos asumiendo que existe una persona capaz de entender todas las preferencias e interiorizar las necesidades que cualquier ser humano tiene… ¿Eso es así necesariamente? 

El problema al día de hoy está mucho más relacionado a la capacidad que tiene una persona de representarme que a la persona en sí. Se han cedido nuestras libertades al grado de que personas que no conocen ni entienden nuestras necesidades terminan definiendo nuestras vidas. Por lo mismo, ¿cómo llevar ello al campo de buscar el bienestar personal a través del mercado? En él no se depende de nadie para expresar preferencias porque en cada compra, adquisición o elección ya se estará transmitiendo información que será valiosa. 

En cambio la representación nos deja con la incertidumbre de saber qué tipo de decisiones tomará o qué pedirá a cambio quien me representa.
Por lo tanto, antes de afirmar que merecemos una mejor representación, la cuestión parece estar un paso más atrás: por qué buscar a alguien que me represente cuando ese rol bien puede recaer en mí mismo, sin duda el mejor conocedor de mis preferencias y necesidades. En concreto, por qué buscar a alguien que me represente si esa solución solo ofrece decepciones a la vez que toda apuesta por el mercado resulta ser un mecanismo mejor… mucho mejor.

Este artículo fue escrito por David Alejandro Maco Cano, colaborador de Miss Política. Experto en temas económicos y
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About the author
David es abogado por la Universidad Católica Santa María de Arequipa, Magíster en Economía por la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala (Premio Ex Aequo a mejor expediente académico) y Magíster en Finanzas y Derecho Corporativo por la Universidad ESAN (Primer puesto de la maestría). Cuenta con amplia experiencia en el área de Derecho Corporativo, Contrataciones con el Estado, Tributación Empresarial y Derecho Laboral y colaborador de Miss Política.
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