¿Por qué América Latina es la región más desigual del mundo?

  • Una mujer en un barrio de Santiago de Chile nace con una esperanza de vida 10 años menor que la de una mujer que nace en una zona rica de la misma ciudad. 
  • En Río de Janeiro, las Favelas son consideradas zonas marginales y existe un cerco imaginario en torno a ellas, aún cuando sean parte de la ciudad. 
  • En Lima, el trayecto del sur al norte es un contraste entre lo verde o lo árido, los edificios corporativos de grandes transnacionales y la pobreza de las zonas más desfavorecidas.
  • En Quito, la ciudad se ve dividida también entre el norte y el sur con una distancia tan grande, que sus habitantes se refieren a ambas zonas como si no correspondiera a la misma ciudad. 
  • En Caracas, la ciudad latinoamericana que no tuvo un proyecto urbanístico, los barrios se combinan con las urbanizaciones más ricas, pero el cerco imaginario no permite que converjan entre sí y el contraste de estilos de vida es tan grande que se deja muy claro el estrato social aún cuando se encuentren en el mismo lugar.
  • Esta disparidad no exime al color de piel o la etnia, pues no es un secreto que una persona afrodescendiente o un indígena, tienen más posibilidad de ser pobres o tener un acceso más complicado al sistema educativo y la inserción laboral, por ende es mucho más difícil. 

Latinoamérica es la región del mundo con mayor desigualdad de ingresos, según el informe de desarrollo humano 2019 que elabora el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, también conocido como PNUD. 

Según dicho informe, el 10% más rico en la región, concentra una porción de los ingresos mayor que en cualquier otra región del mundo (37%). El 40% más pobre recibe la menor parte (13%).

Muchos podrían preguntarse si no me estoy olvidando de África, el continente más pobre (aunque más rico en recursos naturales), Pero la respuesta es no. No he olvidado hacer la comparación entre América Latina y el África Subsahariana. Sin embargo, esta brecha latinoamericana la supera y según expertos, una de las grandes es la ola de protesta que recientemente recorrió a varios países latinoamericanos. 

La Cepal o Comisión Económica para América Latina, ha afirmado en distintas ocasiones que América Latina es aún la región más desigual del planeta, pese a los avances sociales y económicos que ha mostrado en los últimos años. 

Seguramente entonces se preguntarán como yo: ¿Por qué ocurre esto?

La respuesta de historiadores, sociólogos y analistas es: debemos remontarnos siglos atrás. Esto me recuerda en ocasiones, cuando en la universidad concluímos que el pasado colonial creó las condiciones para lo que somos hoy en día. 

desigualdad en América Latina

¿Por qué Latinoamérica es la región más desigual del planeta?

Recientemente leí una entrevista de Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, en la que afirma, palabras más palabras menos, que la disputa entre los colonizadores e indígenas sembró la semilla de la desigualdad en Latinoamérica, aquí es necesario incluir la distribución totalmente dispareja de las tierras, especialmente en economías agrarias. y Afirma, textualmente que esto hace que aparezca la creación de algunas familias muy ricas y muchas familias muy pobres. 

En varios países latinoamericanos, así como en Estados Unidos, un gran elemento racial (…) jugó un rol en al menos una dimensión de la desigualdad. Y esto parece lejos de ser apenas un asunto del pasado.

Joseph Stiglitz

Si hablamos de América Latina, la pobreza es aún más grande en las zonas rurales, para los afrodescendientes y ni qué decir de los indígenas, en donde salvo contadas excepciones, este grupo étnico suele ser renegado y casi olvidado. 

La Cepal, en un informe reciente apuntó que si bien hubo una reciente reducción, la tasa de pobreza de las personas indígenas en 2018 fue de un 49%, el doble de la registrada para la población no indígena ni afrodescendiente. La tasa de pobreza extrema llegó al triple, registrando un 18%. 

Hablemos del caso de México, país en la que los indígenas representan aproximadamente un 15% de la población. Sin embargo, tres cuartas partes de ellos viven en pobreza, según un estudio de Oxfam. Otro de los datos que arroja un estudio de esta organización es que para Agosto en 2019, un 43% de las personas que hablan una lengua nativa, no completaron la educación primaria y apenas un 10% cuenta con un trabajo formal o es un empleador. 

Es así, que podemos decir que la coexistencia entre europeos colonizadores e los indígenas es la raíz del por qué no se ha podido reducir la desigualdad. Por supuesto, no voy a caer en un discurso polarizador o arcaico de responsabilizar de todos nuestros males a los europeos. Pero no podemos negar que dicha colonización fue injusta y nunca existió una equidad entre la repartición de las tierras y mucho menos para la existencia real de quienes ya habitaban esta región del mundo. 

Y aunque han habido intentos de inclusión, esta es una realidad para nuestros países. Y aún si citamos países como Uruguay, Costa Rica o Argentina, donde la desigualdad social es menor, lo cierto es que es menor porque no tienen una diversidad étnica y racial tan marcada, como si es el caso de países como México, Perú, Ecuador o Bolivia. 

Otros factores de desigualdad en América Latina 

Dejemos a un lado el tema de la colonización, que ya de por sí nos ha traído división especial, especialmente gracias a los discursos de políticos de izquierda, que curiosamente, aunque muchos de estos líderes vienen de familias pobres, terminan haciéndose ricos gracias a la política (o más bien a la corrupción), pasando a formar parte de esa clase social de la que tanto reniegan en sus discursos (y que la gente aplaude con mucha ignorancia). Sigamos. 

América Latina siguió ganando fama de “más desigualdad” en la década de los 80. Veamos por qué. 

Si bien es cierto que es una de las regiones más urbanizadas del mundo, ese rápido cambio de lo rural a lo industrial ocurrió de forma desordenada, improvisada y sorpresiva en el último medio siglo. Y en muchos de los países, el señor Estado brilló por su ausencia para poner orden y prestar servicios de educación y salud de calidad. 

Stiglitz en la entrevista de la que hablo, comentaba que observa una especie de círculo vicioso en la región. 

Un alto nivel de desigualdad económica crea sistemas políticos que ayudan a perpetuar esa economía. Así que no invierten tanto en educación, por ejemplo.

Joseph Stiglitz

Algo de lo que se habla mucho, especialmente en los círculos académicos es que las economías basadas en los recursos naturales tienden a caracterizarse por la inequidad. Tal es el caso de los países latinoamericanos, que prácticamente viven a costa de la explotación de sus recursos, pero hacen una muy mala distribución de la riqueza. No hace falta explicar el caso de Venezuela, ¿o sí?

La riqueza del continente proviene de las rentas asociadas con los recursos naturales. Y en la sociedad hay una pelea sobre quién recibe las rentas, en comparación con las sociedades donde hay que trabajar para ganarse la vida y luego hay más igualdad.

Sin embargo, países que también cuentan con recursos naturales como Australia o Noruega, escapan del problema de la desigualdad que sufrimos los latinoamericanos. ¿Por qué? según los expertos, la clave es contar con instituciones que permitan manejar de forma más eficiente los ingresos para impulsar el desarrollo. 

Otro factor y mal latinoamericano: instituciones débiles y políticos corruptos. 

¿Algo más que sumar?

En Latinoamérica, las clases medias suelen pagar más de lo que reciben. Mencionamos el caso de los servicios públicos, o mejor, servicios sociales como educación y salud, que por lo general, si son estatales son ineficientes (de nuevo, pensemos en el caso de Venezuela), por lo que las personas acuden a proveedores privados, lo cuál aumenta el precio por adquisición. 

Las políticas impositivas suelen ser la clave aquí. 

Si comparamos con los países en desarrollo, los sistemas tributarios latinoamericanos suelen tener una mayor participación de impuestos indirectos (consumo), que favorecen menos la equidad que los impuestos directos, como lo son la renta o la propiedad. 

Los impuestos directos y las transferencias reducen mucho más el coeficiente Gini de desigualdad en las economías avanzadas que en las emergentes y en desarrollo, incluidos países latinoamericanos con algunas de las desigualdades de ingresos más altas del mundo.

David Coady, del departamento de asuntos fiscales del Fondo Monetario Internacional (FMI).

¿Algo positivo que decir? Pese a todo, más de 100 millones de latinoamericanos han salido de la pobreza entre 1990 y 2000, en parte gracias a programas sociales y políticas económicas. 

Pero la desigualdad estructural varió bastante menos en ese lapso. Sí, lo siento, otra vez algo negativo. La disparidad de ingresos en países como Brasil, México, Colombia o Chile ha opacado avances recientes en el índice de desarrollo humano de la ONU, que incluye variables como la expectativa de vida o calidad de educación y donde el año pasado en la región solo retrocedieron Venezuela, Nicaragua y Argentina, sumidas en crisis.

No olvidemos que tenemos a dos de los países con la mayor inflación del mundo: Venezuela y Argentina. Y pese a que son problemas internos, termina afectando a toda la región y pareciera que muchas personas aún no lo ven. 

Según datos de la Cepal, luego de un boom económico, la tasa de pobreza pasó de un 28% en 2014 a un 31% en 2019. Y de los 26 millones de personas que se encuentran en extrema pobreza, Brasil figura como principal fuente de este retroceso. 

Desigualdad en América Latina y Descontento social 

En medio de un panorama gris, el descontento social se expresó en Latinoamérica y lo que parecía una Primavera Árabe, se ha apagado con el paso de los meses. Recordemos las protestas en Chile, Ecuador o Colombia. 

Lo cierto es que existe un descontento generalizado en contra de quienes están gobernando. Y aunque en algunos casos, las políticas económicas eran prácticamente la mejor opción o al menos la más viable como ocurrió con el caso de Ecuador, el descontento de la población hizo que el gobierno retrocediera. 

Existen dos cosas a tomar en cuenta: los políticos no gobiernan para todos y siempre habrá una parte de la población que se verá afectada. Lo segundo es, que cuando los políticos intentan dejar un legado a largo plazo para sus países, la población se va en contra y estos mandatarios disminuyen su popularidad y la población pide el regreso de sus “Mesías”, que debo decirlo: no han hecho más que dividir socialmente a la población y quebrar las economías. 

Si hay algo que tenemos que cambiar los latinoamericanos, por nuestro bien, es educarnos. Cuestionar todo lo que los políticos nos venden, pero sobretodo responsabilizarnos por lo que pasa en nuestros países y tomar acción. Es la única forma en la que podremos salir algún día de este lastre. 

Un consejo no pedido: cuestionemos más y dejemos de votar por el primer santo que venga a ofrecernos la tierra prometida. Por si no se han dado cuenta: vivimos en una tierra llena de promesas, pero vacía de liderazgos que hagan valer el lugar donde nacimos. 

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  • NOTA: este es un artículo de opinión realizado por Maira Pereira, editora y creadora de Miss Política. Asesora de Comunicación Política y sociólogo. Puedes seguirla a través de sus redes sociales: LinkedIn, Twitter e Instagram.
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