Por qué el peronismo no pierde elecciones

El peronismo volvió al poder en Argentina, y fieles a su idiosincrasia lo celebraron a lo grande.

La presidencia de Alberto Fernández con Cristina Fernández de Kirchner marca un nuevo capítulo para un movimiento que ha dominado la política argentina por 70 años. No importa si estaba en el gobierno, si estaba en la oposición o si estaba prohibido. 

El celeste es el color peronista, pero sus gobiernos fueron en realidad de todos los colores. Hubo industrialistas, liberales y progresistas. 

Muchos usan la palabra “plástico” para explicar el movimiento por su capacidad para abarcar diversas y a veces, hasta antagónicas corrientes políticas. Pero el fenómeno no es solo político. 

El peronismo es futbol, es choripan, es Maradona, es el Papa Francisco, es Carlos Menem, presidente famoso por sus políticas neoliberales.

Cuando pienso en peronismo, pienso en inclusión y en alegría y en fiesta.

Dolores Espeja. Cantante, cineasta y abogada.

El peronismo también es asado.

Maximiliano Cordero. Funcionario público y militante peronista.

Por eso es complejo de explicar, pero vamos a intentarlo a través de cuatro preguntas.

Por qué el peronismo no pierde elecciones en Argentina

1. ¿Cómo se origina y cuáles fueron sus políticas?

Para ello, necesitamos hablar de historia. El General Juan Domingo Perón empezó su carrera política en el ejército en los años 40, en plena crisis económica se hizo popular desde el Ministerio de trabajo y Previsión como parte de un gobierno militar que tomó el poder con un golpe de estado. 

Allí, Perón empezó a tejer sus alianzas con trabajadores, sindicatos y gremios, hasta que fue electo presidente en 1946.

Perón gobernó tres veces. Sus dos primeros gobiernos (1946-1952, 1952-1955) gozaron de una bonanza de los precios internacionales del trigo. Sobre ese primer peronismo, se dice que fue autoritario, que tuvo vínculos con nazis, que perseguía a la oposición, pero incluso sus críticos, admiten que creo amplios sistemas de educación y salud públicos, institucionalizó los derechos de los trabajadores y de las mujeres. Eso cambió al país. 

Se puede decir que creó a la clase media argentina, en su momento única, en una América Latina que era predominantemente pobre. Pero además, el peronismo terminó de convertirse en lo que es, gracias a Evita, la Primera Dama, quien fue una figura incluso más reconocida que Perón en el resto del mundo. 

El peronismo es el movimiento que por más tiempo gobernó Argentina en los últimos setenta años, pero tan importante como su tiempo en el poder, es el tiempo que estuvo prohibido. 

El peronismo estuvo oficialmente vetado durante 18 años y también sufrió persecución durante el último gobierno militar. 

2. ¿Por qué domina la política argentina?

Porque durante los años 40, aquí la política se reduce a peronistas y antiperonistas. Así lo fue incluso cuando Perón estuvo en el exilio (España, 1955-1973). 

De hecho, existe la teoría que el peronismo es un sistema político en si mismo porque el peronismo define al gobierno cuando está en la oposición y a la oposición cuando está en el gobierno. 

La presencia del peronismo en los sindicatos, en los gremios y organizaciones de derechos humanos hace que el movimiento sea poderoso aún cuando no está en el poder. 

Para explicar el éxito del peronismo, Perón solía decir: “No es que nosotros seamos tan buenos, sino que los demás son peores.”

Es un hecho que los gobiernos antiperonistas nunca terminaron bien, unos terminaron en terribles crisis económicas o políticas y otros fueron terribles regímenes militares que persiguieron y desaparecieron disidentes. Citemos algunas ejemplos:

  • Alfonsín (1984-1989). Hiperinlfación. 
  • Fernando De la Rúa (1999-2001). El Corralito. 
  • Mauricio Macri (2015-2019). Crisis económica. 
  • UCR. Gobiernos radicales (1958-1966). Crisis política. 
  • Revolución libertadora (1955-1958)
  • Revolución argentina (1966-1973)
  • Junta Militar (1976-1983).

Pero en el antiperonismo hay una explicación para esto. 

Según los críticos, los peronistas no dejan gobernar cuando son oposición, dicen que hacen paros, que trancan las calles y que conspiran con mafias y sindicatos para derrocar a los gobiernos no peronistas y a eso atribuyen el hecho que, al menos hasta el gobierno de Mauricio Macri, ningún gobierno no peronista terminó su mandato de manera ordenada. 

La crítica más común al peronismo, es que están dispuestos a usar cualquier estrategia o recurso político para llegar al poder. Y eso nos lleva a nuestra tercera interrogante. 

el-peronismo

3. ¿Cuál es la habilidad política del peronismo?

Porque lo que para muchos puede ser una contradicción política, es decir, apoyar ideologías contrarias, para los peronistas, es un acto de realismo. Según ellos, la labor del político no es ejecutar una doctrina, sino “escuchar la voluntad del pueblo en un tiempo determinado”, por eso para bien o para mal, el peronismo es un movimiento populista, porque gobierna sin tapujos para contentar al pueblo. 

El peronismo adapta su mensaje a lo que exija cada momento histórico. Por eso es que en el hubo neoliberales cercanos a Washington que privatizaron medio país, como el caso de Carlos Menem (1989) o progresistas que nacionalizaron empresas y se pelearon con Wall Street, como fue el caso de Cristina Kirchner. 

Figuran antagónicas, pero comparten una cosa: el método peronista. Esa picardía de saber leer el partido y decidir cómo jugarlo, no importa el estilo. 

Perón tenía un carisma especial, una gran habilidad para persuadir y contar historias. y eso no solo es una virtud política, sino también un rasgo cultural que nos lleva a responder la cuarta pregunta. 

4. ¿Por qué tiene tantos seguidores?

Para entender el peronismo hay que ir mucho más allá de la política. Algunos lo ven incluso como una identidad. 

Es mucho más que un estilo de vida, es una creencia. Es un sistema de valores morales. Es la idea que la política no es un pacto racional, no es una elección racional en base a ideas, sentimientos, intereses, ideologías, etc. Sino que es una fe y la fe es de por vida.

Lori Zanatta. Historiador. Experto en peronismo e iglesia católica. 

Parte del éxito del peronismo es que logró apropiarse de valores culturales que podrían aplicarse a cualquier argentino. Piensen por ejemplo en el asado, que nunca falta en una protesta sindical. Nada más argentino que el asado, pero los peronistas dicen que el asado es peronista. Y es que los peronistas dicen que hasta el cielo azul es peronista. 

Pero hay una explicación detrás de esta apropiación de la argentinidad, de lo que ellos llaman “lo nacional y lo popular” y es la siguiente: con Perón, el ocio dejó de ser un privilegio de las clases altas y se convirtió en un derecho. Perón no solo instauró las vacaciones remuneradas, los aguinaldos y los bonos y construyó clubes para los sindicatos en las principales playas, sino que instituyó una conciencia de clases que lo que hace es que los trabajadores luchen por esos derechos.

Con Perón las organizaciones sociales adquirieron un rol protagónico en la vida de los argentinos. No es que todos los sindicatos, organizaciones, clubes de fútbol, sean necesariamente peronistas, sino que el peronismo supo conectar y darle valor político a esa costumbre  tan argentina de asociarse y defender una institución con devoción y pasión. Sí, una institución como el asado argentino. 

Por eso es que es tan difícil dar por muerto el peronismo, porque en cualquier momento y especialmente cuando vienen de una derrota se ponen la camiseta, se arman de fe y vuelven a ganar el partido. 

La pregunta bonus aquí sería: ¿podrán los anti peronistas aprender de sus derrotas?

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Miss Política
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