Por qué no soy feminista

Leave a comment

Resulta complicado ser mujer y no pensar en los derechos adquiridos o no adquiridos que la sociedad nos ha otorgado, nacer mujer en muchas sociedades es sinónimo de ser un lastre social. Pensar o sentir, puede convertirse en un castigo… Por ejemplo, hace exactamente un año, en Irán condenaron a una mujer a dos años de cárcel por quitarse el velo durante una protesta. 

Por supuesto, por casos como este, se hace comprensible el surgimiento de movimientos sociales que reclaman igualdad y derechos plenos para todas las mujeres. Hoy, en todo el mundo movimientos feministas salen a las calles reclamando estos derechos. Sin embargo, no paro de preguntarme, ¿Por qué solo las mujeres? Las banderas del feminismo hoy dicen presente y yo sigo pensando en que no solo se trata de mujeres.

El feminismo es definido por la Real Academia Española (RAE) como un «principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.». La definición de este concepto ha sido tema de debate entre diferentes autores e incluso ha generado diferentes movimientos sociales y culturales. En el Diccionario Ilustrado de la Lengua, la voz feminismo es definida como la  «Doctrina social que concede a la mujer igual capacidad y los mismos derechos que a los hombres.»

Ahora bien, con los años han crecido los movimientos feministas en el mundo, pero ¿Por qué considerarse feminista?

Si bien es cierto, la mujer sufre una clara desventaja con respecto al hombre en muchos áreas: brecha salarial, reconocimiento social, derechos de autonomía, violencia de género, acceso a la educación, entre otros… Sin embargo, no comparto la perspectiva de muchas mujeres feministas que he conocido a lo largo de mi vida.

Como mujer, comparto la posición de que todas las mujeres debemos tener las mismas oportunidades y los mismos derechos que los hombres para ejercerlo en plena libertad.

Creo firmemente en que como individuo puedo decidir que hacer con mi cuerpo, que ropa ponerme, expresar mis opiniones sin temor a ser censurada y soy fiel creyente en que puedo ejercer con la misma o mayor capacidad que un hombre un cargo de liderazgo.

Sin embargo,  lo que no comparto de muchas mujeres que llevan la bandera feminista, es el hecho de buscar una superioridad ante el hombre, ni tampoco la degradación de este como consecuencia de la incansable búsqueda de justicia, que más bien a mi parecer, viene cargada de mucho resentimiento.

Creo  que los hombres cumplen una función importante en la sociedad, tienen roles bastante marcados y como mujer no creo que podamos vivir son ellos ni ellos sin nosotras, porque simplemente somos seres interdependientes. Apuesto por respetar los roles que cada individuo cumple, independientemente de su sexo, género, color de piel, etnia o condición social. Apuesto por que todos como sociedad deberíamos comprender una lucha por la igualdad de oportunidades y quienes crean lo contrario, aún no han comprendido la historia y el por qué de nuestra realidad. 

En pleno siglo XXI, muchos critican que sigan existiendo monarquías, yo agregaría que en pleno siglo XXI me parece absurdo tener que sorprenderme por el hecho que una mujer se convierta en CEO de una transnacional. 

Aquí por supuesto, entra un factor determinante: la educación. Y es que esto es la clave de todo. Educar, educar y educar. A los niños a comprender desde pequeños que no tienen más derechos que su hermana o su compañera de colegio, por el solo hecho de ser hombre. Educar a las niñas y empoderarlas desde pequeñas, no a renegar de un hombre o creerse superior a el, sino a comprender que puede llegar lejos, puede hacer lo que desee y es su pleno derecho porque es un ser humano.

El día que dejemos de creer que los niños se visten de azul y las niñas de rosado, que el fútbol es un deporte de hombres y el yoga es de mujeres,  que un niño puede llorar y no por eso es inferior, o peor aún, que un padre le diga a su hijo «marica» o «llorona» estigmatizando una muestra natural de sentimientos o respetar que hay niñas que prefieren jugar con carros y no con  muñecas… ese día estaremos realmente cambiando las cosas.

La clave de todo es educar, educar y educar. 

Por qué no soy feminista.No soy feminista, no soy machista. Soy mujer y punto. Lo que haga, lo que diga o lo que sienta, depende únicamente de mi. Esto no es algo que te lo enseñan en el colegio o en la universidad, simplemente lo aprendes cuando te das cuenta que no quieres que nadie te limite, que ningún comentario sexista te imponga una visión, cuando decides ser y punto.

Romper con los estereotipos y los patrones establecidos más que un derecho, se ha convertido en un deber. No solo de la mujer, es también un deber del hombre y me complace saber que hay hombres que lo comprenden y lo asumen.

No espero que un hombre me felicite hoy por ser el Día Internacional de la mujer, aunque agradezco a quienes me han escrito, porque sencillamente espero que comprendan que cada día sigo siendo mujer y cada día puedo tener los mismos derechos que ellos. Simplemente no quiero ser estigmatizada como lo han sido las mujeres de generaciones anteriores, a las cuales por supuesto, les agradezco que hayan luchado por nuestros derechos y de mi parte queda, vuelvo y repito: SER. Ser mujer, la que soy hoy y en  la que quiero convertirme, al fin y al cabo, todos buscamos ser la mejor versión de nosotros mismos.

Mi batalla no es con los hombres ni contra ellos, mi batalla es conmigo misma para nunca sentirme inferior a nadie, mi batalla es por empoderar a las mujeres que me rodean, por ayudarlas a comprender que pueden ser lo que quieran ser, que no hay límites y que sin duda, el único límite lo ponemos nosotras.

Mi batalla es conmigo misma, cuando por equivocación critico a otra mujer y trato de rectificar, cuando escucho a un hombre tildando de gorda o fea a una mujer y me quedo callada. La batalla es entre nosotras, educándonos, comprendiendo que nuestro mayor enemigo podemos ser nosotras mismas cuando competimos entre nosotras de forma tal que en vez de vernos como contrincantes, nos vemos como enemigas.

No soy feminista, porque no veo tal competencia hacia un hombre, veo la competencia entre las de mi género y mientras eso no cambie, no podemos esperar que un hombre nos vea de forma distinta. No soy feminista porque tengo un hijo, y naturalmente el me trata sin distinción, sin sentirse superior a mi o a la niña que se sienta a su lado en el colegio. Porque mi responsabilidad es enseñarle que el tiene un rol, yo tengo otro y ambos dependemos en cierta medida del otro.

Edúcate y lucha cada día para ser mejor por ti. El trabajo de hormiga tiene su recompensa.  Si aun no crees posible lo que te digo, inspírate con frases de mujeres que me inspiran a mi  (busca quien te inspire):

Sé que soy dueña de un débil y frágil cuerpo de mujer, pero tengo el corazón y el estómago de un rey. 

Isabel I

Las grandes mentes discuten las ideas; las mentes promedio discuten los eventos; las mentes pequeñas discuten con la gente.

Eleanor Roosevelt.

La aventura más grande que puedes tomar es vivir la vida de tus sueños.

Oprah Winfrey.

Recuerda siempre que eres absolutamente único. Justo como todos los demás.

Margaret Mead.

No hay una fórmula mágica para el éxito, todo se reduce a trabajo duro, tomar las decisiones correctas y perseverancia

Michelle Obama

Que las mujeres son mejores que los hombres es algo que no puedo asegurar, pero lo que sí puedo decir es que definitivamente no son peores. 

Golda Meir

Me encanta el argumento. Amo el debate. No espero que nadie sencillamente se quede sentado y esté de acuerdo conmigo; ese no es el trabajo de ellos.

Margaret Tatcher

La primera lección que aprendí es a no esperar a que un hombre me rescate. La historia está escrita por sobrevivientes y yo soy una sobreviviente.

CatalinaMedici

Si te gustó este artículo, compártelo en tus redes sociales y déjame tu comentario. ¡No olvides suscribirte a este blog! Desde ya, gracias infinitas. ♥

Mujeres-de-Iran-y-Arabia-Saudita-dia-internacional-de-la-mujer-1024x538 (1)

Te puede interesar leer:

 

0 votes