¿Qué le pasó a América Latina en 2019?

Protestas en América Latina

Faltan solo 30 días para que se acabe el año y en algunas regiones del mundo pareciera que no hay descanso ni receso por las tan anheladas celebraciones decembrinas. 

Tal es el caso de América Latina, que ha sufrido una oleada de protestas este año y que parece un efecto dominó como el de la Primavera Árabe. Sin embargo, lo que ocurre en esta región es tan confusa como impredecible. Pero en lo que sí podemos estar de acuerdo, es que existía un descontento silenciado de años atrás que hizo implosión este año.

Se podría pensar que las protestas tienen un evidente tinte ideológico, pero es que en América Latina el asunto es tan complejo que puedes ver en la calle a una persona que se considera de izquierda, protestando ante un gobierno de izquierda. Los detonantes no son los mismos y han evidenciado realidades muy particulares. 

Pero primero veamos de qué van la protestas en cada país.

¿Qué detonaron las protestas en América Latina?

Protestas en América Latina
  • En Bolivia, la oleada de protestas que incendiaron el país se produjeron a raíz de un intento de fraude electoral por parte del entonces presidente Evo Morales, quién pretendía reelegirse para un cuarto mandato contínuo. Por supuesto, Morales alegó golpe de estado. 
  • En Chile, el aumento de la tarifa del metro fue la gota que derramó el vaso de agua y pese al retroceso del gobierno en torno a estas medidas, la gente sigue en las calles a la fecha de hoy. Reclaman años de no ser escuchados por este y los anteriores gobiernos. ¿Has leído Nueva Constitución en Chile: 5 países que cambiaron su carta magna y cómo lo hicieron?
  • En Ecuador se produjo un efecto parecido, luego del anuncio del Presidente Lenin Moreno  de un paquete de reformas económicas que entre otras cosas, incluía la exoneración del subsidio a la gasolina. 
  • En Colombia, distintos sindicatos se han unido para protestar en contra del gobierno de Iván Duque, quien hoy ronda el 70% de desaprobación. La gente reclama la gestión del presidente. Leyes y medidas que aún no han sido aprobadas han sumado a los reclamos, pero lo que detonó la gran marcha en contra del gobierno el 21 de Noviembre fue la investigación de la fiscalía en la que expone que al menos ocho niños murieron en un campamento guerrillero durante un operativo militar, por supuesto, este suceso había sido ocultado por el gobierno de Duque. La educación es otro de los temas que reclaman los colombianos, exigiendo educación gratuita y de calidad.Las muertes de líderes sociales y la falta de colaboración del gobierno de Duque para sostener el acuerdo de paz que se había firmado en el gobierno de Juan Manuel Santos. 
  • En Honduras, la gente no ha dejado de protestar desde que el presidente Juan Orlando Hernández se reeligió en medio de acusaciones de fraude.
  • En Haití, el pueblo protestas por la corrupción y medidas impopulares por parte del gobierno. En el país más pobre de Latinoamérica existen personas que viven con un dólar al día, por lo que los reclamos son la orden del día. 
  • Nicaragua no se queda atrás, el país centroamericano ha vivido la oleada de protestas que reclaman un cambio de gobierno aunque sin éxito desde 2018, luego de lo ocurrido en Bolivia, A los opositores nicaragüenses los invadió la sensación de que era “posible sacar a la dictadura” y han vuelto a las calles. 
  • En Venezuela ocurre algo similar, también sin éxito, pero a esto se le suma la crisis humanitaria que vive el país y la oleada migratoria que ha afectado a los países cercanos, generando un nivel alto de xenofobia. 

En todos los escenarios, existe un denominador común: el descontento de los ciudadanos con sus gobiernos, el reclamo por no ser escuchados y la falta de respuesta de las autoridades. 

La región más desigual del mundo

Protestas en América Latina

Como hemos visto, las razones por las que protestan en Chile son diametralmente opuestas a las de Bolivia, por ejemplo.

La región sufre un delicado momento económico, según lo evidencia el reciente informe del Fondo Monetario Internacional: “Perspectivas económicas de las Américas: frustradas por la incertidumbre”.

En el reporte se empieza leyendo: «El crecimiento en América Latina y el Caribe (ALC) se ha desacelerado de 1,0 por ciento en 2018 a 0,2 por ciento en 2019» y destaca como factores «el lento crecimiento mundial, los precios moderados de las materias primas y los flujos de capital volátiles».

Hay expertos que afirman que la región corre el riesgo de vivir una segunda “década perdida” (nombre dado a la crisis financiera que vivió Latinoamérica en la década de los 80), y este factor es clave para entender la oleada de protestas en América Latina. 

Después de todo, durante los últimos seis años el crecimiento real de la economía latinoamericana ha promediado únicamente un 0,8% del PIB, pero la población ha seguido creciendo. 

Eso significa que la pobreza ha crecido y muchos latinoamericanos que habían visto mejorar su situación económica en los años del boom cada vez ven más amenazadas sus perspectivas.

De hecho, según el último informe de la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, este año la pobreza aumentará del 30,1% al 30,8% y la pobreza extrema del 10,7% al 11,5%, para sumar 72 millones de pobres extremos.

Y aunque pareciera que no es para tanto, son cinco años que va aumentando la pobreza y para un joven que se graduó de la universidad justo hace cinco años, es muy probable que no tenga estabilidad económica ni la calidad de vida que desearía. 

En el centro de todo está el débil crecimiento económico. El hecho de que América Latina prácticamente no ha estado creciendo, al punto que es la región que menos crece en el mundo.

Y a eso se suman los problemas de desigualdad, la sensación de exclusión del sistema político, la sensación de que las democracias de la última década no le han cumplido a grandes sectores de la población.

En la actualidad, los latinoamericanos son menos tolerantes

Todo eso puede ayudar a entender por qué los latinoamericanos han ido perdiendo la paciencia con sus gobiernos y cada vez están menos dispuestos a dejar pasar cosas que habrían tolerado en los momentos de bonanza.

Los niveles de aprobación gubernamental durante los años del boom, por ejemplo, contrastan notablemente con los de la actualidad, cayendo de un 60% en 2009 a nada más 32% el año pasado, según datos de Latinobarómetro.

Y mientras en 2007 un 17% de los latinoamericanos consideraban que un gobierno autoritario podía ser preferible a uno democrático, 10 años después solamente un 13% opinaba lo mismo, según la misma fuente.

Un cambio de perspectiva que también se explica porque los años de bonanza ayudaron a crear lo que Naim describe como «la clase media más numerosa de la historia (de América Latina)».

Chile y el ideal ficticio 

Chile ha sido el caso que más ha impresionado. La percepción de los latinaomericanos en general sobre este país es que es el más desarrollado de la región, el que tiene la mejor economía y el más avanzado y esto basado en los rankings mundiales que siempre lo situación en el podio de la región. 

Pero lo cierto es que en el país hay un profundo sentimiento de injusticia. El elevado costo de la educación  ha sido un tema de debate a lo largo de los años, entre otras cosas. Y si bien el país aparentemente estaba creciendo económicamente y por ende, un sector de la sociedad se estaba enriqueciendo también, muchos sentían que se estaban quedando atrás.

En Colombia por su parte, la desigualdad es la orden del día, las personas se sienten excluidas del proceso político, aún cuando se les pide que participen, como en el caso del acuerdo de paz. 

¿Cuál es la solución?

«Varios países de la región necesitan implementar difíciles programas de consolidación fiscal y reformas estructurales, pese a que todavía no ha surgido un consenso político completo en torno a las medidas que serían adecuadas», reconoce el FMI en el reporte ya mencionado.

Si los gobiernos quieren mantener sus mandatos, lo primero que deben hacer es escuchar los reclamos de sus ciudadanos, entrar en una mesa de negociación en que todas las partes salgan beneficiadas. Esto no siempre es fácil, especialmente cuando incluso se pide la renuncia del presidente como es el caso de Chile. 

Los ciudadanos si bien están ejerciendo su derecho a la protesta, también deben reconocer que gobernar no es una práctica sencilla, y que ellos también son tan responsables por las consecuencias que se han generado desde sus elecciones como votantes. Venezuela es un ejemplo de ello. 

También es difícil dar con la solución al problema por qué lo desconcertante de todo, es que los gobiernos no saben cómo solucionarlo, lo que nos deja en un círculo vicioso.

¿En cuanto tiempo saldrá América Latina de esta crisis?

No se puede dar una fecha de caducidad a esta oleada de protestas en la región, es irresponsable y hasta descabellado. Son situaciones distintas y reacciones diferentes. Lo que sí es cierto, es que el problema más importante que tenía reunidos a todos lo países de la región, como lo era la crisis humanitaria en Venezuela, tendrá que esperar, y una vez más, los afectados son los ciudadanos. Pero también es muestra de que es la gente quién debe resolver sus propios asuntos. 

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