¿Qué está pasando en El Salvador y por qué Nayib Bukele y el congreso están enfrentados?

  • El país centroamericano vive una severa crisis política entre el Presidente, Nayib Bukele, y el Poder Legislativo. 
  • Bukele llamó “sinvergüenzas” a los diputados. 
  • El domingo 9 de febrero, el Presidente de la República, irrumpió en el parlamento acompañado de militares y policías, militarizando el recinto. Al mismo tiempo que una manifestación popular apoyaba al presidente en las áreas adyacentes. Dicha convocatoria fue realizada por el mismo gobierno. 
  • Con esto, el mandatario buscaba presionar a los diputados para que aprueben la negociación de un préstamo de 109 millones de dólares para poner en marcha la tercera fase del Plan de Control Territorial. 
  • El Plan de Control Territorial, tiene como objetivo modernizar el equipamiento de la Policía Nacional Civil y de las Fuerzas Armadas para que estén mejor preparadas para combatir a las fuerzas criminales. 
  • El Salvador, posee una de las tasas de criminalidad más altas de Latinoamérica. 

Bautizado como el “Bukelazo”, la imagen de un congreso militarizado ha provocado una crisis política y duras críticas al presidente de El Salvador, por parte de los partidos de oposición de su país, así como de organismos internacionales, calificándolo de “autogolpe” y de “día negro” para la democracia. 

Es importante recordar que este pequeño país centroamericano aún tiene heridas abiertas generadas por el conflicto armado interno (1980-1992). 

¿Qué es el Plan de Control Territorial de Bukele?

Anunciado por Bukele como una iniciativa de modernización de los cuerpos de seguridad para combatir a las bandas criminales del país, cuenta con siete fases, de las cuales dos ya fueron implementadas. 

  • La primera fase, se produjo a través de la salida a las calles de cientos de miembros de la policía y militares. 
  • La segunda fase, tuvo como objetivo la reconstrucción del tejido social y capacitación de jóvenes. 
  • La polémica se generó en torno al inicio de la fase tres. Bukele espera la aprobación de un préstamo de 109 millones de dólares por parte del Banco Centroamericano de Integración Económica. Dicho préstamo tiene el objetivo de mejorar y dotar de equipamiento a las fuerzas de seguridad. 
  • Las fases 4 a 7 no han sido reveladas aún. 

Una de las cosas que más destacables del plan de gobierno, es que las fuerzas de seguridad desplegadas se mantienen en las zonas más conflictivas y lo harán de manera continuada. 

El tiempo máximo de presencia era de 72 horas, pero una vez que las fuerzas de seguridad se retiraba del lugar, las estructuras criminales regresaban al territorio. Por supuesto, hay escépticos que consideran que la presencia masiva de las fuerzas armadas no logrará que las pandillas se vayan. 

Uno de los argumentos, es que puede funcionar como propaganda, pero las pandillas están muy bien integradas en el tejido social. Nacen, crecen y se reproducen en los barrios y la presencia de policías no ha hecho que se vayan. 

Protesta contra diputados de El Salvador

Sosa apunta que un gran desafío de la estrategia es su sostenibilidad financiera, por lo que apuesta por la participación ciudadana para lograr que los últimos indicadores se mantengan.

«El combate y represión de las fuerzas de seguridad tienen un límite, por lo que si no se involucra a la sociedad para que participe de manera activa, los resultados no pueden ser sostenibles en el tiempo», argumenta.

La popularidad de Nayib Bukele 

Bukele culminó sus primeros seis meses de gobierno con un nivel de aprobación superior al 80%, sin embargo, cuenta con muy poco apoyo en el parlamento pues carece de forma de propia. 

Es importante recordar que Bukele no pudo postularse con la tarjeta de su partido (Nuevas Ideas), por lo que durante la campaña terminó compitiendo bajo el partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) y este solamente cuenta con 10 diputados en la Asamblea Legislativa. 

Homicidios en El Salvador 

Las cifras oficiales apuntan a un notable descenso en el número de homicidios en el país. Para 2018, la tasa por cada 100.000 habitantes era de 51, mientras que en 2019, la tasa fue de 35,8 por cada 100.000 habitantes. 

La tasa de homicidios que ha mostrado un descenso es más notorio desde que Nayib Bukele asumió la presidencia del país. Desde julio del año pasado, el número de homicidios se ha mantenido por debajo de 200 (cifra mensual). 

En enero de este año, hubo un récord a la baja,  on 119 homicidios y una media diaria de 3,8. Un 60% menos que enero del año pasado. Según el gobierno, se trata de la cifra más baja desde que se firmaron los Acuerdos de Paz 1n 1992. Año en que finalizó la guerra civil. 

Para el criminólogo salvadoreño Ricardo Sosa, la disminución de la violencia en el país sí se debe al plan impulsado por el gobierno de Bukele y no puede atribuirse a una decisión unilateral del crimen organizado y las pandillas.

«De lo contrario, sería reconocer que ellas tienen el control de la seguridad pública de El Salvador, y eso no es así».  Afirmó Sosa, en una entrevista. 

Pero otros expertos creen que esta estrategia, que busca fortalecer la presencia de ejército y policía con miles de efectivos en zonas controladas por maras, no está detrás de las últimas cifras al no suponer ninguna novedad respecto a políticas de «mano dura» ya vistas en el pasado del país.

qué está pasando en El Salvador

«Más que un plan de seguridad, esto es un plan de comunicación para mostrar que el presidente tiene el control, algo que puede tener buen impacto para su imagen pero que a la larga será dañino para las instituciones del Estado y la población», pronostica Sofía Martínez, experta en seguridad en Centroamérica.

De hecho, diversos analistas vinculan la disminución de la violencia a factores ajenos a la política del gobierno como a un posible plan de las pandillas para dejar de cometer asesinatos con el objetivo de evitar enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, lo que les permitiría mantener su control de territorios y seguir dedicándose a la extorsión.

«Esto es algo que interesa a las pandillas porque viven de las extorsiones. Así que si el gobierno de algún modo les deja el espacio para que sigan extorsionando con la condición de que no maten, puede sacar crédito de que los homicidios bajan aunque la realidad en el terreno siga siendo igual de preocupante», apunta Martínez.

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