#TodosSomosDiana y cómo el feminicidio en Ecuador es politizado por el gobierno

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Un espectáculo público fue la muerte de una mujer en Ibarra – Ecuador el 19 de enero. Diana Ramírez Reyes era su nombre y tan solo tenía 22 años de edad y cuatro meses de embarazo. Su pareja, un ciudadano venezolano, Yordy Rafael, L.G., quién por más de 90 minutos, tomó como rehén a su esposa en un espacio público de la ciudad, amenazándola con un cuchillo, en presencia de varios policías y transeúntes.

Según personas que asistieron el acto, el feminicidio se dio luego que el agresor se viera acorralado por la policía. Sin embargo, muchas personas se preguntan, incluyéndome, cómo es que, en 90 minutos, la policía no pudo detener al agresor. Incluso me he preguntado, ¿no contaban con un francotirador?

Lamentablemente, Diana Reyes, hoy es parte de las estadísticas de feminicidio en Ecuador. Este acto, por supuesto, ha desencadenado una ola de protestas en Ecuador por parte del movimiento feminista, así como de ecuatorianos pidiendo la expulsión de los venezolanos del país, en pocas palabras, aumenta la xenofobia que ya se había venido desarrollando en Ecuador en contra de los venezolanos.

En este post, busco analizar los factores que han generado una ola de debates en Ecuador a raíz de este evento.:

  1. El papel de la policía ecuatoriana.
  2. La politización del feminicidio. Lo que particularmente me hace más ruido, ya que se está atacando un problema desde la culpabilidad al inmigrante y no al hombre como tal. Maquillando así, el fondo del problema: Ecuador tiene una larga trayectoria de feminicidio y violencia de género y las autoridades no han sabido atacar este problema.
  3. Estado femicida, impunidad y violencia de género como problema social de Ecuador.

Comencemos.

El papel de la policía ecuatoriana.

Si eres de los que cree que la policía es tan responsable de la muerte de Diana, como el agresor, continúa leyendo, porque opino lo mismo. Pero primero debo decir, que en todo el tiempo que viví en Ecuador, una de las cosas que más me gustaron, fue la eficacia de la policía a tratar con incidentes, y el respeto que la sociedad en general le tiene al organismo policial.

Sin embargo, muchos se preguntan, como yo, ¿Por qué la policía no actuó con rapidez?

La ministra del Interior, María Paula Romo, anunció este domingo en redes sociales que la muerte de la joven debió ser evitada con el uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional. La funcionaria añadió que ante ello ordenó el cambio de la gobernadora de Imbabura y el jefe de la Policía. Además, envió fuerzas especiales al lugar.

Patricio Carrillo, jefe de Operaciones de la Policía, dijo que la entidad asume la responsabilidad sobre el incumplimiento de “algunos pasos” concretos en el protocolo para actuar en el caso de Diana Carolina.

Aclaró que ningún policía tiene prohibido hacer uso de su arma y aseguró que «no hubo una adecuada ponderación de los riesgos”.

El Manual de Procedimientos de DD.HH. de la institución uniformada dice que los agentes solo deben disparar sus armas contra personas en defensa de la vida. Antes de abrir fuego, como procedimiento, el policía primero tiene que identificarse como tal (¡Alto, Policía!) y dar al presunto infractor una clara advertencia de su intención de disparar el arma. Con esto, al infractor se le da una clara advertencia de su intención de disparar su arma de fuego, “proporcionándole tiempo suficiente para que lo entienda y tome una decisión”.

Según el documento, de 324 páginas, el arma de fuego “constituye la última opción cuando otros medios resulten ineficaces o no garanticen, de ninguna manera, el desempeño del deber policial”. Además, el policía está autorizado a utilizarla para defender su integridad o la de otras personas en caso de amenaza inminente de muerte o lesiones graves”.

En Venezuela, ocurrió un caso bastante parecido, en Cúa, una ciudad a las afueras de Caracas, en la que un hombre tomó como rehén a su esposa, con un embarazo ya avanzado. El hombre amenazaba con matarla y fue acorralado por la policía que intentó negociar con él. El evento concluyó con el agresor abatido por un francotirador. Esto, en defensa de la víctima. ¿Por qué no ocurrió lo mismo con Diana?

No se sabe que pudieron haber pensado los policías o si estaban totalmente preparados de acuerdo al protocolo a seguir en este tipo de casos. Sin embargo, el feminicidio se cometió mientras la policía estaba ahí y tenían la obligación de actuar, ¿o es qué acaso una mujer no puede sentirse segura en presencia de la policía? De hecho, la Ministra del Interior, recriminó la «inacción» de los agentes.

La policía ecuatoriana es tan responsable como el mismo agresor de la muerte de Diana Reyes.

Politización del feminicidio.

Acto seguido del fallecimiento de Diana Reyes y la conmoción a nivel nacional por este feminicidio, aparecen las declaraciones del Presidente de la República, Lenin Moreno.

Aquí su misiva:

Declaraciones de Lenin Moreno

Si leemos entre líneas, el discurso de Lenin Moreno marcó no solo una clara advertencia a los venezolanos, sino que dejó entrever que el problema es generado por ellos. Su discurso fue divisionista y xenófobo.

Partiendo del hecho que marco al culpable: un venezolano. Al decir: “La integridad de nuestras madres, hijas y compañeras es mi prioridad”, nos dice que ¿Está dejando por fuera a mujeres extranjeras, incluyendo por supuesto a venezolanas?

Estoy de acuerdo con que Ecuador y cualquier país del mundo, genere los mecanismos y filtros de inmigración para evitar el ingreso a venezolanos con antecedentes penales. Recordemos, por ejemplo, lo ocurrido en Perú con miembros del Tren de Aragua, que ingresaron al país por tierra y como refugiados.

Me parece que es un mecanismo válido de seguridad y resguardo a la nación prohibir la entrada a personas con antecedentes penales o que sean una amenaza para el país siempre y cuando sea probado.

Pero, al decir que ha dispuesto la conformación de brigadas para la situación legal de inmigrantes venezolanos, está abriendo la puerta a que ocurra lo que ya está pasando en el país: ciudadanos de a pie, persiguiendo a venezolanos en las calles, arremetiendo contra ellos, entrando turbiamente a casas donde habitan ciudadanos venezolanos, expulsando sus pertenencias y quemándolas.

Es cierto, “es deber de la policía actuar duramente contra la delincuencia y el crimen”, pero ¿contra los venezolanos?, ¿Dónde quedan los delincuentes ecuatorianos? ¿Por qué tocar el tema de la nacionalidad como factor determinante de un delito?

El Presidente Lenin, no solo dio un discurso claramente xenófobo, sino que ha comenzado una cacería de venezolanos, que ya se está saliendo de control.

Es cierto, fue un ciudadano venezolano quien cometió este delito. Pero el feminicidio no es una invención que los venezolanos han llevado a Ecuador. Movimientos feministas cada año denuncian la indiferencia de las autoridades y la impunidad.

El agresor y antisocial venezolano, visibilizó un terrible problema en Ecuador. Pero el Gobierno que preside Lenin Moreno, solo está maquillando los años de impunidad del Estado ecuatoriano en materia de feminicidios y violencia de género.

Se pueden leer declaraciones de asambleístas expresando tomar acciones en beneficio de la seguridad de todos los ecuatorianos, y me parece bien, sin embargo, el feminicidio, no es un tema de nacionalidad, no solo involucra a los ecuatorianos, El feminicidio involucra a todas las mujeres sin distinción de nacionalidad.

El gobierno ecuatoriano, está utilizando al venezolano como Chivo expiatorio, maquillando el problema de fondo. Agregar el elemento de nacionalidad es una clara declaración de xenofobia, que trae como consecuencia, inseguridad para refugiados e inmigrantes venezolanos en suelo ecuatoriano.

Estado femicida.

Ecuador, es un estado femicida que no ejecuta un presupuesto para atender un grave problema social. Así como tampoco genera políticas que controlen y disminuyan la tasa de feminicidios ni desarrolla leyes que luchen contra la impunidad en este tipo de crímenes.

Hay feminicidio cuando el Estado no da garantías a las mujeres y no crea condiciones de seguridad para sus vidas en la comunidad, en el hogar, ni en el lugar de trabajo, en la vía pública o en lugares de ocio.

La muerte de las mujeres por razón de su género es un fenómeno que ha estado presente en la sociedad ecuatoriana, inclusive antes de que se tipifique el femicidio. Esto no es casual, como todo fenómeno social, precede a la norma penal, pero en este caso en particular, no había sido reconocida en el ordenamiento jurídico porque se consideraba que era un asunto privado, donde el Estado no debería intervenir.

Rescatemos los siguientes números sobre el feminicidio en Ecuador:

  • Desde el 1 de enero hasta el 2 de octubre de 2018, se registraron 64 casos de muertes violentas de mujeres por razón de género.
  • 13% de los feminicidios fueron perpetrados contra niñas y adolescentes menores de 18 años.
  • 74 niñas, niños y adolescentes están en condición de orfandad.
  • En el 83% de los casos, los femicidas fueron sus novios, esposos, convivientes o ex parejas.
  • 18% ya registraban antecedentes de violencia y estaban en conocimiento de instituciones públicas.
  • 62% de las mujeres asesinadas tenían entre 16 y 36 años.
  • Cada 72 horas una mujer es asesinada en Ecuador.
  • Desde el 1 de enero de 2014 hasta el 10 de octubre de 2018, 576 mujeres han sido asesinadas por razones de género.
  • 44% de las mujeres fue atacada con arma blanca, el 22% con armas de fuego.

El feminicidio de Diana ocurre una semana después de que tres ciudadanos ecuatorianos violaran a una mujer de 35 años en un local de la ciudad de Quito. Titualres como estos es muy común verlos en Ecuador. 

Ningún ser humano debe perder la vida por su condición de género. Lo ocurrido con Diana Reyes, no puede ni debe quedar impune. Pero no se puede tapar un problema con otro. Y no se puede Culpar al agresor por su condición de nacionalidad.

Todo el peso de la ley al agresor, al hombre. NO al extranjero, no al inmigrante.

NI UNA MÁS. NI UNA MENOS.

Y PARA USTED, SEÑOR LENIN MORENO: NO A LA XENOFOBIA.

La justicia aquí beneficia a los asesinos, a él aún no le pueden suspender su sueldo y tampoco puede empezar a pagar la pensión por la niña que dejó huérfana.

Rosa Reyes.

Madre de víctima de femicidio

Referencias: ONU Mujeres. Ecuador. 

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